No pareció arrancar ayer la verdadera semana bursátil, sino que se efectuó una suerte de «prueba piloto», como para comprobar en qué tipo de terreno habrá de desarrollarse el acortado trayecto (con el feriado del viernes).
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A pesar de contarse con un caudal de órdenes más que interesante, los desplazamientos del índice indicaron que no hubo decisión de ninguna de las partes. Y los pequeños cambios se corregían de inmediato, hasta dar un cierre de tipo «inocuo», que en nada hizo variar lo que ya venía sellado desde el viernes anterior.
El Merval alcanzó un máximo de 1.826 puntos, tuvo su piso en 1.809 y, por último, se ancló en los 1.816. Esto dejó una diferencia desechable, apenas 0,34% respecto de la marca previa.
El marco provisto para la rueda, desde el suministro de órdenes, merecía un cuadro más entonado en las cotizaciones. Fueron cerca de $ 63 millones de efectivo, con 9% de segmento para acciones sobre totales generales, y esto estuvo ubicado entre los ritmos que pueden considerarse «más que aceptables». El fuego vivo hubo que hallarlo nuevamente entre especies de menor calado, repitiendo su gran momento Caputo -con casi 15% de alza-y en buenas gestiones Metrovías, con 7%, Oeste en cerca de 6%, completando el podio Cresud y GasBaN, de 3% a 4% en ellas. Entre las principales, Tenaris volvió a ser negativa y con 0,6% -apenas 300.000 papeles en el día- mientras Galicia actuaba de figura principal para rescatar al índice ponderado de una caída. La entidad bancaria sumó más de 2% -marca importante para especies de ese tipo-, acompañó Acindar desde lejos, con 0,9%, pero equilibrando la baja de Petrobras y 1,1%. Fecha que tuvo atractivo en lo particular, pero que aburrió como mercado global.
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