23 de marzo 2001 - 00:00

Cómo sería baja de aportes a PyMES

Los técnicos de Cavallo estiman que el empleo asalariado no registrado comprende a 3 millones de personas (casi 40 por ciento de la fuerza laboral total) y planean inducir un blanqueo de un millón de trabajadores informales.

Entre las medidas que apuntan al blanqueo volverían a la carga con una rebaja de aportes patronales, pero para las pequeñas empresas de hasta 20 trabajadores. ¿Por qué? Porque el trabajo no registrado se encuentra altamente concentrado precisamente en los pequeños establecimientos. De los 3 millones de trabajadores del sector privado que se estima se encuentran no registrados, dos tercios pertenecerían a empresas con menos de 20 trabajadores.

En el extremo, las empresas con un trabajador tendrían 85 por ciento de trabajadores no registrados, mientras que las que tienen entre 2 y 5 asalariados, 71 por ciento no está declarado. Este porcentaje baja a 47 por ciento en las empresas de entre 6 y 9 trabajadores.

Esquema

«La propuesta de reducción de contribuciones patronales está focalizada en las pequeñas empresas (inicialmente considerando a las con menos de 20 empleados)», señala el documento de trabajo elaborado por los economistas Osvaldo Giordano, Alejandra Torres y Jorge Colina, de la Fundación Novum Millenium.

«Es recomendable un esquema escalonado, advierten, de manera que cambios en la cantidad de empleados no altere de manera sustancial el nivel de imposiciones sobre la empresa. El esquema sugerido consiste en establecer que las empresas con un solo empleado abonen 5 por ciento de la actual alícuota, las que tengan dos empleados 10 por ciento sobre ambos trabajadores, con 3 empleados 15 por ciento y así sucesivamente hasta llegar a 20 empleados, donde debería abonar 100 por ciento de la actual alícuota.» En el cuadro adjunto se presentan las alícuotas según la cantidad de trabajadores de la empresa y la zona geográfica.

«El esquema propuesto, al ser un coeficiente fácilmente determinable en función de la cantidad de trabajadores de la empresa, no implica agregar muchas complicaciones a las ya existentes. Por otro lado, al mantenerse la proporcionalidad respecto del salario y ser una reducción gradualmente decreciente (sin cortes abruptos) se minimizan los impactos distorsivos.»

«Un aspecto decisivo,
advierten los economistas, como determinante de la eficacia de la propuesta es que la disminución de contribuciones sea asumida y presentada con contundencia, como una política que implica una reducción definitiva de los costos no salariales de las pequeñas empresas.»

Es más, los economistas recomiendan que su sanción sea a través de una ley que inhabilite expresamente al PEN a revertir la política.


J.G.H.

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