Cuando, entre las alternativas sobre qué se vio ayer en un recinto de operaciones de la City porteña, tenga que responder: opte por tachar lo correspondiente a Bolsa y retírese del cuestionario prudentemente. Ausente sin avisar demasiado, pero un ausente literal, cayó dejando un cráter de tristeza el desarrollo de la víspera. Sabido que Wall Street estaba fuera de circuito, porque allá festejan todavía el Día del Trabajo (algo que está camino a la extinción en nuestro medio), lo aguardable era una fecha pobre, con algunos milloncitos discretos girados para las acciones. Todo, por obra y gracia de algunos Fondos locales, ciertos operadores que pueden tener un par de órdenes, y algunos más, que van en busca de la diferencia diaria. Algo muy distinto era un retorno a las peores fechas, pero... ¡del «viejo recinto»!!!
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Si el lector observa el cuadro con el volumen del día en el piso/SINAC del sistema, creerá en un error tipográfico del medio. No es así. Lo que usted ve, como volumen, es real (y lamentable).
Los CEDEAR no actuaron y las de aquí, se puede decir que tampoco. Muchas del Merval no abrieron, las que lo hicieron estuvieron mendigando en el recinto y llevando unas monedas. No hubo cambios de cotizaciones, no hubo intenciones de hacer nada. Y no se hizo. Pareció una protesta silenciosa de lo bursátil. Una señal de alarma...
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