Hace un año, Kirchner y el primer ministro chino Hu Jintao habían firmado en Buenos Aires una serie de acuerdos bilaterales basados en el reconocimiento para el país oriental del estatus de «economía de mercado», a cambio de la firma de acuerdos por inversiones por u$s 20.000 millones y de apertura comercial. De las tres cuestiones, sólo se concretaron la primera y la tercera. De las inversiones comprometidas, sólo hubo algún tipo de avance en el aporte de capital para el Ferrocarril Belgrano Norte.
Luego de que la Argentina reconociera a China como economía de mercado, varios industriales locales criticaron esta decisión ante el temor de un incremento desmedido en las importaciones desde el país asiático. Sin embargo, en mayo pasado el saldo deficitario de la balanza comercial con China se revirtió, en virtud de que ese mes la Argentina exportó u$s 600 millones, «la cifra más alta de la serie histórica, con 43% de aumento contra mayo de 2004», según declaró Bielsa ayer desde Pekín. Dijo, además, que la mayor expansión de las importaciones había sido en bienes de capital, siderurgia y rubros «vinculados con el crecimiento y el reequipamiento industrial» y «sólo 6% de las importaciones» pertenecía a los sectores sensibles.
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