En lo peor de la jornada, el Dow llego a perder 0,79%. En lo mejor (siempre bajo el supuesto de que "lo mejor" es una suba) ganó 0,19%. Para cuando sonaba la campana de cierre quedaba en un punto casi intermedio, retrocediendo 0,38% a 13.238,73 puntos. Es claro que esta vez no tuvimos la desmesura de las dos ruedas anteriores, pero esto no significó que tuviéramos una jornada tranquila (el Promedio Industrial pasó casi nueve veces de perdedor a ganador y el sector financiero terminó el día retrocediendo 1,1%), a pesar de que muchos pensaban que sería fácil retomar la suba del miércoles.
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Dejando de lado que la tasa de los Fed Funds arrancó el día por encima de 5,5% (recordar: la tasa de referencia es de $ 5,25) y que la Fed se vio obligada a inyectar por lo menos u$s 10.000 millones (hubo también cosas menores, como la guerra que se ha desatado entre las casas de Bolsa rebajándose mutuamente las proyecciones de ganancias), lo que pareció tener más nerviosos a los inversores fue lo que diría hoy el presidente de la Fed en Wyoming.
Es que si Bernanke quiere despacharse con lo que sería un "martes siete" para muchísimos inversores y operadores, sin dudas que la oportunidad que se le brinda hoy cuando hable en el simposio de la Fed sobre política monetaria y la situación inmobiliaria es inmejorable (hay quien especula que éste podría ser el discurso más importante de su carrera). Por un lado estamos a fin de mes (y para muchas empresas es fin de trimestre), lo que contablemente permite algunas argucias como para disimular las pérdidas que pudieran generarse. Por otro, vienen tres jornadas consecutivas de inactividad como para que el mercado absorba --supuestamentecon calma cualquier revés.
Finalmente, y a caballo de lo anterior, la semana próxima es corta, así que cualquier efecto negativo estaría acotado en el tiempo y siempre queda la reunión del Comité Abierto del 18 como para corregir los excesos. Finalmente, tras el discurso de hoy no habrá ninguna sesión de preguntas y respuestas. De la boca para afuera, la mayoría sostiene que no deberíamos esperar sorpresas de Bernanke; sin embargo, es claro que ayer prefirieron no apostar.
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