Hasta aquí, una fuerte ráfaga que barrió la semana anterior y dotó a la tendencia de una zona suculenta en subas Merval. Ahora debe venir la tarea de dar forma a un proceso que tuvo algo más de capital en giro sobre el final, y mucho impulso en la columna de cotizaciones. Parece lejano ese viernes con 4,5% de aumento, la semana con casi 7,5%, distanciándose de lo conseguido por referentes habituales.
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Se formalizó un tácito compromiso de no dejar que el delicado «encofrado» se desarme nuevamente. Entrando un día después en el período, sabiendo de qué modo arrancó la semana para el resto -y los activos argentinos afuera-esto deberá otorgar una ventaja de juego, ya desde el inicio de la rueda. Acomodar el mercado, al ritmo que se llevó cuando estuvo velando armas durante el feriado local.
Se puede dar por descontado que la oferta se mostrara más incisiva, una vez efectuadas las cuentas sobre diferencias alcanzadas en ruedas pasadas, consecutivas. Y la respuesta que se pueda dar a ello, desde la primera lucha fuerte, puede ser lo que marque el destino de este nuevo período de junio. Sin aparecer estímulos positivos, que nuestra Bolsa precisa con hambre, más allá de un mejor nivel industrial difundido, las subas notorias tienen la precariedad que les otorga el escenario actual. Eludir los «sablazos» vendedores resultará vital para intentar consolidar una reacción como la que amaneció.
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