18 de septiembre 2003 - 00:00

Con normas de bioterrorismo EE.UU. cierra sus mercados

El gobierno de George W. Bush teme un sabotaje de los alimentos como parte de la escalada terrorista mundial. Por eso, desde el 12 de diciembre próximo Estados Unidos impondrá al mundo la más grande barrera arancelaria, bajo la forma de medidas preventivas contra el bioterrorismo. Todos los alimentos, bebidas, medicamentos, petroquímicos, cosméticos hasta tabaco, entre otros, deberán ser sometidos a exhaustivas inspecciones en su lugar de fabricación, control que continuará en el viaje hasta llegar a los Estados Unidos donde también serán revisados por la Food & Drug Administración (FDA). Las carnes y granos, no serán alcanzados por estos controles porque son a granel y no van en containers.

Los gobiernos están alertas porque estas medidas le pueden dar a Estados Unidos un control absoluto sobre el comercio mundial al tiempo que levanta la barrera proteccionistas más grande para frenar las importaciones.

Iniciativa para la Seguridad en los Contenedores
(CSI, por sus siglas en inglés), como se conoce a la restricción, eligió hasta ahora a los puertos de Santos en Brasil y a Buenos Aires como los únicos desde los que pueden salir containers con destino a Estados Unidos.

El CSI es una iniciativa desarrollada por la Aduana de los Estados Unidos a comienzos de 2002
en respuesta a los atentados del 11 de setiembre de 2001 y tiene por objeto controlar en los puertos extranjeros los contenedores antes de que sean cargados en los buques.

Sorprende que el tema no haya sido tratado en la reunión de Cancún y que la Organización Mundial del Comercio no levante la voz sobre estas regulaciones.

«La misión de la Administración de Drogas y Alimentos de Estados Unidos es proteger la salud de los consumidores estadounidenses. Es la responsable de hacer cumplir las leyes que han sido diseñadas con el propósito específico y se aplican por igual tanto a los productos domésticos como a los importados»
advirtió Rosario Mejía la funcionaria que envió la FDA a las jornadas que organizó en Buenos Aires la Fundosmil (una fundación orientada al comercio exterior) para explicar a los exportadores, empresarios y funcionarios argentinos, los alcances de las restricciones.

Es tanta la importancia estratégica que el gobierno de George W. Bush concede a las medidas, que comenzarán a regir inexorablemente el 12 de diciembre próximo aunque la FDA, que depende del Departamento de Seguridad, no haya terminado de redactar las normas reglamentarias.

El primer paso para las empresas argentinas que le vendan a Estados Unidos tendrán que darlo el 12 de octubre cuando se deben inscribir en la FDA.

«La Argentina no está preparada ni tomó conciencia de cómo van a quedar afectadas sus exportaciones a Estados Unidos»
, advirtió Jesús González, presidente de Fundosmil. Según el ex subsecretario de Puertos y Vías Navegables, los controles pueden alcanzar hasta los inspectores locales. «Están estudiando pedir los antecedentes policiales de los inspectores de los distintos organismos sanitarios que controlan empresas que exporten a Estados Unidos. Si se aprobara este requisito, la Argentina tendría problemas porque muchos inspectores tienen causas en la Justicia demandados por comerciantes y empresarios afectados por sus inspecciones», advirtió.

Martín Redrado
, vicecanciller argentino, trató de atenuar la preocupación que genera el tema y lo está tratando con su par norteamericano. «Nuestros puertos entran en el programa de escaneo con financiamiento de Estados Unidos y se están equipando para cumplir con las normas.» González reconoce que la Cancillería está trabajando, pero sin intercomunicación con el resto de los organismos.

La Argentina deberá equipar al puerto de Buenos Aires con escaners que salen 4 millones de dólares cada uno y preparar a su gente para manejarlos, lo que lleva un tiempo considerable.

Redrado señaló que las operaciones se están haciendo y
ya tienen el financiamiento del gobierno de Estados Unidos.

• Ventajas

«Nosotros seguimos el tema de cerca porque no queremos descuidarnos y ver que estas medidas de seguridad no se conviertan en una barrera paraarancelaria, aunque hasta ahora nada nos demuestra que sea así», afirmó Redrado a Ambito Financiero.

Lo cierto es que exportar a Estados Unidos puede ser entre 5 y 10% más caro para la Argentina y con la posibilidad de que la mercadería una vez que llegue a puerto norteamericano no ingrese al país.
«Nosotros vamos a pedir compensaciones o ventajas si el nuevo sistema de seguridad significa más costos para nuestros productos. Esas ventajas que podemos solicitar van desde una financiación de exportaciones hasta la baja de aranceles para compensar los mayores costos», advirtió el vicecanciller argentino.

Jesús González
explicó que desde el 1 de julio de 2004 «tenemos que tener adecuadas todas las estructuras portuarias a las normas de la Organización Marítima Internacional (OMI)».

Los armadores deberán poner un hombre responsable a bordo que puede ser un oficial distinto al capitán. En el puerto de Buenos Aires deberá haber otro responsable de la carga. Como si no bastaran estos controles, la aduana de Estados Unidos puede enviar sus vistas para acelerar los trámites si alguno de los puertos lo requiere.

Además de los controles humanos, cada container con destino a Estados Unidos deberá tener chips conectados a un satélite que avisará inmediatamente si el container es abierto durante el viaje.

Por su parte, el exportador le debe avisar a la FDA con 5 días de anticipación, y a no más de 48 horas de llegada del barco, las especificaciones de la mercadería que envía, particularmente el detalle de los ingredientes, la rotulación nutricional y el peso neto expresado en libras y onzas. Incluso se debe describir la etiqueta del producto. Otro dato a completar es el nombre del distribuidor en Estados Unidos.

Cuando llega la carga, es sometida a un examen y tomas de muestras. Después, debe esperar la autorización de la FDA para ingresar a territorio de Estados Unidos.

Si la mercadería es rechazada, el exportador tiene 10 días para adecuarse a lo que pide la FDA. Si el tiempo no le alcanza le dan 90 días más, pero después si la FDA no está conforme puede ser destruida o devuelta a origen.

Si los productos están sujetos a alerta de importación, como sucede con los productos frescos como frutas o pescados y mariscos, deberán ser inspeccionados por laboratorios norteamericanos autorizados por la FDA.

Los medicamentos pueden demorar hasta 3 años en ser aprobados
antes de ingresar a Estados Unidos, lo que puede generar un conflicto con los laboratorios europeos que lanzan constantemente nuevos productos.

A favor de la Argentina juega el hecho de que en junio de 1999 firmó un acuerdo con Estados Unidos para ingresar al programa de entrenamiento interamericano de seguridad portuaria.

Hasta ahora, 19 puertos en el mundo acordaron con Estados Unidos permitir que sus vistas de Aduana controlen la mercadería en origen.

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