13 de noviembre 2008 - 00:00

Con pulso Paulson, volvió taquicardia

Con pulso Paulson, volvió taquicardia
«Mejor equivocarse seguro, que acertar titubeando...», consejo que nos vino a la memoria, cuando las pantallas del mundo fueron reflejando un nuevo mensaje de Henry Paulson -secretario del Tesoro- que cayó como un meteoro sobre la endeble salud de los mercados. Se había anunciado un tipo de plan, ahora se lo cambia por otro en sus objetivos, lo que puso de manifiesto el grado de improvisación que el gobierno de Bush puso al servicio de combatir los efectos de la crisis. No se sabe si fue después de la charla con Obama, o por generación espontánea, lo que podía anticiparse era la reacción irritada de variables de mercado, que ya estaban tensas por demás. Por de pronto, el Dow Jones venía barranca abajo y -al momento de cerrar Buenos Aires- derrapaba en un mayúsculo nivel de 4%. Al indicador de Brasil la confusión le costó nada menos que 8% de caída libre. Y en zona del Merval, se sufrió globalmente un poco menos -con 5,5%- pero donde, individualmente, se anotaron rebajas de marca mayor. Las diferencias del día cerraron la nefasta alineación de variables, cuando solamente se consignaron «3» papeles con aumentos, contra «40» sufriendo caídas. A la cabeza el papel de Petrobras, rebaja de calificación mediante, que acusó más de 16%. San Miguel y Mirgor con 10% de recorte, Socotherm y Cresud muy cerca de ello. Un mínimo de «1.008» puntos para el Merval clásico, mirando muy de cerca el desbarranque hacia los tres dígitos, con máximo que llegó a estar unos cincuenta puntos más arriba en «1.061» unidades. Y el plano inclinado fue la imagen más preocupante, porque mínimo y cierre: fueron uno.

  • Ritmo parejo

  • En zona de $ 61 millones de efectivo, se trató de una rueda más con escasez de energía, si bien demasiado para una minoría compradora que se veía con lluvia de oferta en ciertas plazas. (Si el Nación estuvo presente, seguro que le llenaron la canasta de modo entusiasta.) Con pulso al ritmo de Paulson, lo poco ganado en tranquilidad se fue al diablo. Y la Bolsa, por la rejilla.

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