Los bancos podrán ofrecer plazos fijos a siete días. Tal como adelantó ayer Ambito Financiero, esta alternativa estaba en estudio del directorio del Banco Central y finalmente fue aprobada ayer. Se admitirán depósitos tanto en pesos como en dólares, pero sólo con plata fresca y no con los fondos que están dentro del corralito.
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Aunque la tasa será libre, de acuerdo a las conversaciones preliminares que mantuvieron algunos gerentes financieros ayer, la tasa en pesos se ubicaría entre 2 y 3 por ciento mensual, o sea que oscilaría de 24 a 36 por ciento anual. Esta tasa alcanzaría, por lo menos, para ganarle a la inflación que se espera para el año y darle algún rendimiento al inversor. La incógnita es si servirá para ganarle al dólar.
La única forma de invertir en este nuevo plazo fijo será con dinero fresco, es decir que no se podrá utilizar plata del corralito para depositar a siete días. De esta forma, se aceptarán billetes en pesos y en dólares para efectuar el depósito, en un intento por recuperar depósitos de ahorristas.
También se aceptarán dólares que hayan llegado como transferencia del exterior desde el 4 de diciembre del año pasado. Hay serias dudas que, por la amplia desconfianza del inversor, los bancos puedan captar depósitos significativos.
Para evitar los mismos problemas que llevaron al «corralito», el BCRA dispuso fuertes restricciones a los bancos que reciban dólares en estas colocaciones a siete días. Sólo podrán prestarlos para prefinanciación y financiación de exportaciones o para préstamos interfinancieros con el mismo destino.
Además, el BCRA está discutiendo con las entidades la posibilidad de lanzar más instrumentos de corto plazo para ahorristas e inversores. Uno de ellos es la aceptación bancaria. Se trata, simplemente, de unir directamente las necesidades financieras de las empresas con los fondos de los ahorristas. El banco es, en este esquema, apenas un intermediario.
Por su parte, el Central también planea emitir Letras de corto plazo para absorber pesos del mercado. Sería, en realidad, un complemento para la política monetaria, que este año prevé la emisión de 3.500 millones de pesos. Se trataría de bonos de corto plazo que, en primera instancia, servirán para absorber pesos del mercado.
Además, la entidad que preside Mario Blejer tomó ayer otras decisiones trascendentes:
• Redujo el aporte de los bancos al Fondo de Liquidez Bancaria de 6 por ciento a sólo 1,9 por ciento de los depósitos, pero la intención será bajarlo hasta 0,9 por ciento. Este era un fuerte reclamo que desde enero venía realizando un grupo de bancos internacionales que habían integrado a este instrumento. Sin embargo, ante serios problemas de liquidez otras instituciones se habían negado a poner la plata. Ahora, el BCRA analizará un nuevo esquema para los encajes que tendrá el sistema financiero.
• En las próximas horas se darán a conocer normativas sobre la aplicación del Coeficiente de Estabilización de Referencia.
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