14 de septiembre 2004 - 00:00

Contrarreloj: ¿hay acuerdo con Europa en sólo 45 días?

Rafael Bielsa
Rafael Bielsa
Martín Redrado, el secretario de Relaciones Comerciales y Económicas Internacionales, tomará venganza hoy de Itamaraty, la Cancillería brasileña. Se reunirá en Londres con Peter Mandenson, el futuro comisario de la Unión Europea, para analizar la posibilidad de que antes del 31 de octubre ese bloque suscriba con el Mercosur un acuerdo de libre comercio.

Lo de la revancha se explica así: Celso Amorim, el ministro de Relaciones Exteriores de Brasil, se reunió anteayer con Pascal Lamy, el comisario actual de la Unión, con quien anunció que las tratativas entre ambos bloques mantendrían su pulso más allá de las dificultades objetivas que se advierten. El protagonismo de los brasileños en ese encuentro causó algún recelo en la Cancillería y por eso ayer se festejó en el Palacio San Martín la aproximación de Redrado a Mandenson.

• Imprevisto

Cuando salieron de su reunión, Amorim y Lamy hicieron previsibles declaraciones de optimismo respecto de las negociaciones comerciales. Todo el mundo tomó sus palabras como una manifestaciónde buena voluntad, destinada a que las tratativas no se rompan de manera enojosa. Lamy abandonará su cargo en noviembre para dar lugar al comisario inglés y parece difícil que, con su poder disminuido por la sucesión, pueda definir los problemas más serios de la discusión: la apertura europea del mercado agrícola y la aceptación sudamericana (en especial brasileña) de más participación de Europa en las compras gubernamentales, el sistema financiero y las inversiones en general.

Sin embargo, ayer por la tarde Amorim se comunicó con Rafael Bielsa y le confesó lo imprevisto. «Lamy está interesado en abandonar el cargo con algún triunfo y quiere acelerar el trato en serio. Me convenció a pesar de que dábamos por terminada la negociación, por lo menos en esta etapa», relató el ex cineasta y actual canciller de Brasil a su colega argentino. Bielsa no dijo una sola palabra sobre el detalle que lo había irritado: que Itamaraty no invitara a todos los integrantes del bloque para discutir con Lamy en Brasilia. Prefirió, en cambio, comentarle a Amorim las profecías de Miguel Angel Moratinos, el ministro de Relaciones Exteriores de España, quien el viernes pasado también se mostró alentador: «España va a presionar para que cerremos un acuerdo en octubre», habría dicho el español, según Bielsa.

Hace un mes, durante una entrevista realizada en Santander, Moratinos le dijo a este diario, refiriéndose a estas negociaciones comerciales: «España será un catalizador entre ambos bloques. Tenemos dificultades todavía, y Brasil, como líder del Mercosur, está peleando por un acuerdo equilibrado. Los europeos quieren una mejor oferta en temas de servicios y mercados públicos, y allí Amorim está peleando».

• Dificultades

Ninguna de estas promesas y demostraciones de buenos augurios corrige de por sí las dificultades de un acuerdo. La primera, ya señalada, es que Europa está en las postrimerías de una gestión, la de Lamy, y es difícil que suscriba un tratado de semejante dimensión cuando otro comisario, Mandenson, está en capilla para hacerse cargo de las tratativas. Por eso, la reunión de Redrado con este nuevo funcionario se vuelve más significativa, capaz tal vez de opacar la de Amorim con Lamy.

Pero más importante que ese juego sucesorio es la incorporación de los nuevos diez socios sumados a la Unión Europea en mayo, que se agregarán a la comisión el 1 de noviembre. Esos países, que pertenecieron al ex bloque de la Unión Soviética, tienen un perfil productivo que los hará muy reacios a aprobar cualquier apertura del mercado agrícola, materia central de la discusión sobre subsidios que lleva adelante el Mercosur con Europa.

Casi ajenos a estas definiciones políticas, anoche comenzaban a sentarse a la mesa de negociación técnica los representantes de las burocracias de ambos bloques. La mesa se estableció en Bruselas, donde el representante de la delegación argentina es el embajador Felipe Frydman, director de Negociaciones Internacionales de la Cancillería. Redrado advirtió que estos diplomáticos se abocarán casi exclusivamente a cuestiones de procedimiento, como los mecanismos de solución de controversia, las sanciones antidumping y de salvaguardas. Se mostró escéptico, en cambio, en relación con avances sustanciales: «Tenemos que desdramatizar la fecha de octubre. En noviembre, nos reuniremos con Mandenson para establecer cuál será el eje de negociación en 2005». Con esas palabras, el secretario daba por fenecido un ciclo, el que se cerrará con el mandato de Lamy. Claro, no sabía que este francés, Amorim y Bielsa apostaban a salvar las conversaciones un minuto antes del final.

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