Convenio sujeto a más inversión en los dos países
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Como ya estaba previsto en el acuerdo bilateral firmado en junio, el Estado nacional financiará la instalación de una planta separadora de gas en el sur de Bolivia, que le permitirá a este país quedarse con la parte más rica del gas -el propano y el butano- y exportar el producto como combustible al norte argentino.
Ese aspecto del acuerdo revela las paradojas de la situación argentina: desde Tierra del Fuego se exporta a Punta Arenas en Chile, la «sopa» de la cual se separan después el propano y el butano, mientras en territorio local sólo queda el gas sin sus elementos ricos, que se inyecta en el gasoducto del Sur para el consumo.
El convenio firmado ayer incluye que YPFB, la empresa estatal boliviana, participe en el gasoducto del nordeste que se va a construir para transportar la mayor cantidad de gas importado. Asimismo, ENARSA participaría en exploración y producción de gas en Bolivia. En los dos casos, no queda claro de dónde saldrán los recursos.
De todas formas, Kirchner no está pensando en esto como algo concreto. Por eso ayer dijo que «si los pícaros que tienen que hacer las inversiones, no las hacen, la Argentina va a ayudar a Bolivia», sin entrar en más precisiones.
Si Morales salió favorecido con el acuerdo frente a una difícil situación interna y a la negociación con Brasil, Kirchner también resaltó el carácter político del acuerdo que le permite sentirse menos solo en medio de países vecinos cada vez más recelosos.



