"Corralito": el FMI pide un plan BONEX
La número dos del Fondo Monetario Internacional, Anne Krueger, dijo ayer desde Washington que la Argentina debe liberar el «corralito» financiero gradualmente a partir de un plan que se vaya aplicando mientras se reinstaura la confianza. Las opiniones de la economista del FMI fueron seguidas atentamente en la Argentina y en el mundo, que esperan conocer cuál será la ayuda financiera que habrá para el país. Frente a las alternativas que se analizan en la Argentina, Krueger advirtió que si se permite un acceso inmediato a los fondos cautivos en los bancos, se podría crear un escenario de hiperinflación. Pero si el gobierno de Eduardo Duhalde deja que las cosas sigan como están ahora, llevará a mayores dificultades. En cambio, destacó el plan BONEX impulsado por el ex ministro Jorge Remes Lenicov y sugirió un método similar para terminar con el congelamiento bancario que consiste en la conversión de los depósitos en cuentas corrientes y cajas de ahorro en valores, con vencimiento a más corto plazo, que permita que ese dinero se inyecte gradualmente en el sistema financiero.
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•Hiperinflación
Una técnica podría ser convertir los papeles en bonos «y luego gradualmente liberarlos al sistema mientras la demanda de liquidez disminuye», estimó Krueger.
El denominado plan BONEX impulsado por el ex ministro de Economía argentino Jorge Remes Lenicov, que renunció al cargo el mes pasado, estaba destinado a lograr este objetivo, recordó.
Consultada sobre si la Argentina debería regresar al plan BONEX, Krueger indicó que las autoridades «están trabajando para buscar una manera de hacerlo».
La declaración de la subdirectora gerente del FMI se produce en momentos en que el gobierno argentino y los bancos retomaron las negociaciones para flexibilizar el «corralito» financiero, con el objetivo de ofrecer un menú de opciones al ahorrista que incluye un bono optativo y la posibilidad de comprar bienes registrables.
Según Krueger, un posible método para terminar con el congelamiento bancario puede arribar con la conversión de los depósitos en cuenta corriente y de ahorro en «valores», que no especificó. En el caso de los depósitos en cuenta corriente así convertidos, esos «valores», agregó, deberán tener «un período de vencimiento más corto» que permita que ese dinero se «inyecte» gradualmente en el alicaído sistema financiero argentino.




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