El gobierno obtuvo ayer un importante logro. Consiguió que la Corte Suprema de Justicia se pronunciara en forma unánime por la validez de la pesificación de los bonos en dólares. Es una señal muy fuerte para los tenedores de títulos que no aceptaron ingresar en el canje propuesto por el Estado (como es el caso tratado ayer). Y un gesto con el gobierno, al sostener jurídicamente la reestructuración de la deuda. Sin embargo, el fallo tiene un punto controvertido: alienta a los bonistas a demandar a los bancos por mala asesoría, como ocurre hoy en Italia.
De esta forma, el supremo tribunal revocó una sentencia de primera y segunda instancia que en el
Galli/Attardi habían planteado la ilegalidad de las normas que decidieron la conversión a pesos de esos títulos, y demandaron su cobro en la moneda original (dólares estadounidenses). Posteriormente,
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