2 de marzo 2001 - 00:00

Cottani aclara pero no convence

El controvertido economista de Lehman Brothers Joaquín Cottani enfatizó ayer que la devaluación sólo es posible en la Argentina «si el país no tuviera recursos para financiar el déficit, y no consiguiera el plafond político para producir una drástica reducción del gasto público».

De este modo, el ex funcionario del Ministerio de Economía durante la gestión de Domingo Cavallo salió a aclarar su propias palabras en torno de la devaluación que, según consideró, «fueron mal interpretadas». La opinión de Cottani había provocado el enojo del ministro de Economía, José Luis Machinea, quien lo calificó como «irresponsable». De todas maneras si se siguen con atención las declaraciones de Cottani, se verá que en el fondo defiende la posibilidad de una devaluación.

«Estoy muy preocupado por la repercusión de mis palabras, que fueron potenciadas por una mala interpretación que se hizo de mis comentarios por parte de una agencia periodística», señaló Cottani. El ahora analista de la consultora norteamericana Lehman Brothers aseguró que «no hice un llamado para que la Argentina devalúe, sino es un llamado de atención para que entendamos que el desequilibrio que hoy existe no se va a resolver por sí solo». «Por lo tanto, si no hay conciencia sobre la necesidad de reducir el gasto público, vamos a tener que enfrentar otras alternativas, que son de diversa gravedad, como reestructurar deudas o devaluar», puntualizó en declaraciones a Radio «Diez» desde Nueva York.

A su criterio, «hoy no hay riesgo de que la Argentina no pague deuda porque tiene el blindaje, pero el uso de esos recursos implica que el gobierno no tenga acceso a los mercados como estaba previsto».

Ante esta situación, consideró que «el año que viene nos estaríamos enfrentando al mismo problema fiscal que teníamos, y en este caso, el gobierno tendrá que replantear su postura. Por eso, lo mejor es reducir el gasto». Cottani indicó que la estrategia económica que eligió el gobierno «es la del gradualismo, es decir, mantener fijo el gasto por cinco años y esperar que el crecimiento licue el problema fiscal».

«Pero, esto no está funcionando y entonces se plantea la necesidad de ver, tal vez después de las elecciones, cómo se hace para resolver la cuestión fiscal de una manera más rápida», añadió.

El analista aseveró que una devaluación del peso «puede derivar en caos sólo si no existiera disciplina monetaria y fiscal».

Por otra parte, subrayó que la conducción de la política económica «no es un problema de personas, sino de instituciones. La capacidad de un ministro de Economía es limitada en la medida en que la sociedad, a través de sus representantes, no consiga que se haga lo que se tiene que hacer».

Según remarcó, la sociedad argentina «está preparada para enfrentar el desafío que haga falta para empezar a crecer». Pero sostuvo que «el problema es que a los políticos ese mensaje no les llega, y por eso les parece que es posible seguir avanzando como estamos y culpando al gobierno de no tener una estrategia de crecimiento, y eso es una gran hipocresía».

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