19 de agosto 2002 - 00:00

Crece importación de carne de cerdo

Las importaciones de carne de cerdo prove-nientes de Brasil prácticamente se triplicaron durante julio pasado después que se desestimaron las denuncias de dumping realizadas por los productores locales contra sus pares brasileños, como parte del acuerdo negociado entre las cancillerías de ambos países.

Según denunció Juan José Uccelli, gerente de la Asociación Argentina de Productores de Porcinos (AAPP), a menos de 30 días de haberse archivado las denuncias de dumping contra las importaciones de carne porcina de Brasil, los envíos de ese país treparon desde las 75 toneladas de junio a casi 200 en julio y se estima que llegarán a 400 toneladas en agosto.

Al mismo tiempo, el promedio de precios que «en junio fue de 1.200 dólares la tonelada, bajó a 900 dólares en julio y sigue cayendo en el corriente mes», dijo Uccelli.

• Argumentación

La desestimación de las denuncias presentadas por los empresarios argentinos luego de dos años de juntar los antecedentes y las pruebas demostrativas de «la práctica de comercio desleal» del principal socio del Mercosur, se resolvió como consecuencia del acuerdo alcanzado entre las cancillerías de Brasil y la Argentina el 28 de junio pasado.

«Nos usaron como moneda de cambio para cerrar el acuerdo automotor», se lamentó Uccelli.

«Los funcionarios de la Cancillería argumentan que con la industria automotriz salvan puestos de trabajo porque ignoran la mano de obra que ocupa la producción y procesamiento de los porcinos y su importancia en las economías regionales», apuntó. «Estamos estudiando la posibilidad de presentar un recurso de amparo contra la decisión oficial que nos deja inermes (ante la competencia desleal brasileña), por lo menos por un período de dos años, que es el tiempo que legalmente deberemos esperar para volver a presentar otra denuncia de dumping», dijo el empresario.

La disparidad de fuerzas en que quedaron los empresarios argentinos ante sus pares brasileños luego del acuerdo bilateral se manifestó en la frustrada cena organizada por los funcionarios del área agrícola de ambos países en Rio de Janeiro, a la cual no asistieron los productores de la nación vecina.

La suba de las importaciones brasileñas se vio favorecida por la última devaluación del real y se da cuando, por efecto de la crisis económica local, bajó notablemente el consumo interno que pasó de 8 kg/habitante por año en 2001 a sólo 4 kg/habitante por año en el primer semestre de 2002.

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