«Como viene esto, vamos directo a un paro nacional». La amenaza llegó ayer de boca de Eduardo Buzzi, titular de la díscola Federación Agraria Argentina (FAA), y cada vez cuenta con mayor consenso del resto de las entidades agrarias, que vienen acumulando fuerte malestar por la política de carne, granos y leche sostenida por un gobierno nacional concentrado únicamente en una -hasta el momento frustrada-contención de los precios del mercado interno.
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En rigor, las medidas de fuerza ya comenzaron el miércoles pasado con el cese de actividad del Sindicato de Trabajadores de la Carne que dirige Silvio Etcheum -fue la primera protesta del campo contra el gobierno de Cristina de Kirchner-y seguirán martes y miércoles próximos, con otro paro de este sector que reúne a los faenadores. Estos, a su vez, convocarán a un boicot para que no se compre carne en esos días.
El martes también se realizará un bloqueo en el puerto de Rosario de las terminales de las empresas Dreyfus y Cargill. La FAA exige precios locales para el trigo -grano que tiene las exportaciones cerradas hasta el próximo mes-a un nivel equivalente al que se comercia en el mercado internacional. A esta medida se sumarían Confederaciones Rurales Argentinas (CRA) y Confederación de Asociaciones Rurales de Buenos Aires y La Pampa (CARBAP). «Esta será la primera señal que quiere dar el campo y luego vamos directo a un paro nacional», advirtió Buzzi.
Las CRA -que incluye a CARBAP-tendrán reunión de consejo directivo el miércoles y podrían determinar medidas de mayor alcance. Esto incluiría tomar en serio la amenaza que lanzó Buzzi sobre un paro general. Aun así, muchos productores entienden que una medida de fuerza no beneficiaría al sector. «Necesitamos incentivos para nuestra actividad y que el gobierno nos entienda; no queremos enfrentarnos», opinó una fuente rural.
Sin respuesta
Lo cierto es que el sector de la producción no encuentra respuesta en la política oficial que lidera el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno. Ya transcurrió una semana desde que las cuatro entidades más fuertes (SRA, CARBAP, CRA y Coninagro) presentaron su propuesta de acuerdo con la Casa Rosada, poniendo el acento en la necesidad de incentivos hacia el sector, pidiendo subsidios por unos $ 180 millones y negándose a la aplicación de precios fijos para la hacienda en pie. Desde entonces, sólo el titular de la SRA, Luciano Miguens, transitó por oficinas del gobierno y no hubo ninguna respuesta oficial.
«Esto se cae por su propio peso, aunque no sé cuándo», advirtió Daniel Assef, economista de Coninagro, al pedir ayer «cambios en las políticas hacia el sector». «Los rodeos ocupan cada vez más las zonas marginales», agregó Dardo Chiesa, presidente del Instituto de Promoción de la Carne Vacuna. La agricultura «está desplazando a la ganadería y eso es por falta de políticas», completó el vicepresidente de CRA, Néstor Roulet.
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