Se extendió ayer la remarcación de precios en comercios con subas de hasta 30%. Aunque las cámaras de comercio descartaron un desabastecimiento de productos en los próximos días, en algunos locales hubo faltantes de productos importados y hasta de nacionales. Este fue el caso de la insulina, medicamentos oncológicos y hasta insumos básicos, como la harina o el aceite. En algunos supermercados no se entregó cerveza, leche para bebés o artículos de limpieza. Las librerías y casas de computación tampoco recibieron los pedidos de stock.
El anuncio del «fin de la convertibilidad» empujó a los comerciantes de todo el país a remarcar el stock importado -y en algunos casos el nacionaly a los proveedores a espaciar o suspender las entregas hasta tanto esté definido el nuevo plan económico. Desde los quioscos y farmacias hasta las casas de electrodomésticos se notaron ayer faltantes de mercadería y aumentos de hasta 30% en algunos precios. También, se vieron cerrados muchos negocios que con carteles de «vacaciones» prefirieron retirar su mercadería de la venta en espera de la definición del mercado cambiario.
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En algunos barrios como Boedo, donde se encuentra la mayoría de locales de artefactos para el hogar, las persianas bajas abundaron y quienes abrieron sus puertas como Rodó, lo hicieron con productos 25% más caros. En tiendas de indumentaria, zapaterías y disquerías no se remarcó pero se retiraron absolutamente todas las ofertas y rebajas que imperaron a principios de diciembre.
Si bien, como corroboró Ambito Financiero en diálogo con distintas cámaras de comercio del país, no se avecina un desabastecimiento, pero los faltantes en algunos rubros resultan preocupantes. Por caso, los molineros y aceiteros cortaron las entregas ayer y se abrió un mercado para los depósitos que cuentan con harina u oleaginosos que venden 30% más caro. «Las panaderías no tenemos harina y la bolsa que cuesta generalmente 11 pesos más IVA, se consigue a 14 más IVA, pero no nos queda otra», dijo a este diario el presidente del Centro de Industriales del Pan de Capital Federal, José Alvarez, y destacó que «algunos productos aumentaron hasta 20%» y que «el problema pasa por la falta de insumos». Sin embargo, el más inoportuno de los faltantes y el más necesario es la insulina. Muchos diabéticos que quisieron comprar esta droga ayer no lo pudieron hacer porque no había. «No es que haya un desabastecimiento en productos de farmacia, es que las farmacias no pueden comprar a los proveedores ciertos medicamentos importados porque no tienen efectivo y las obras sociales y prepagas no pagan desde hace 150 días», reclamó Eduardo Dosisto, empresario farmacéutico. Además, tampoco se vendieron productos nacionales como la leche Vital 1 recetada para bebés. Igualmente, Dosisto aclaró que «el problema está pasando principalmente con la insulina, los remedios indicados para el tratamiento del sida, los oncológicos y los de fertilidad porque son todos importados». La Red Solidaria advirtió ayer este problema y llamó a la comprensión a quienes tengan sobrantes de insulina; la Cámara Argentina de Farmacias admitió que «las droguerías están con un stock mínimo con lo cual entregan una unidad por producto». Asimismo, la Unión Argentina de Proveedores del Estado (UAPE) reconoció que se podría cortar la provisión de insumos hospitalarios y de productos destinados a planes de alimentación y salud y pidió que el «Estado cancele las deudas».
Faltantes
Los mayoristas de quioscos no se quedaron atrás con el parate de entregas y, principalmente en el Gran Buenos Aires, no se vendieron ciertos productos como cigarrillos o tarjetas telefónicas.
Según supo este diario, se suspendió también la entrega de mantelería y blanco, librería y papelería, y el abastecimiento de alimentos en supermercados y minimercados se produjo con un retiro de las bonificaciones de 18% por canal de venta y los proveedores facturaron al precio de lista. En un recorrido por mercados y almacenes barriales, sin embargo, se notaron en las góndolas algunos faltantes como café importado. Un ejemplo es lo que ocurrió en los supermercados de Córdoba, donde en algunos casos no se entregó mercadería por falta de precio y reajuste en las condiciones de pago. Un empresario del sector indicó que «dos empresas, Lever y Procter & Gamble, proveedoras de jabón y productos de limpieza, y la cervecera Quilmes, no están entregando mercadería a la espera de definiciones».
Imposible
Otro sector al que se le interrumpió la entrega es el mercado de hardware y software (informática) y el de electrodomésticos. Desde hace cinco días, a los consumidores les fue imposible comprar CD vírgenes porque quienes suministran ese stock a los negocios del ramo, cobraron la unidad a 1,50 peso cuando la semana anterior ese mismo producto se comercializaba a 1 peso. «No hay CD vírgenes, los proveedores están cobrando 50% más por cada unidad en pesos y algunos sólo aceptan dólares», dijo Gerardo Gari, presidente de la Cámara Argentina de Comerciantes de Artículos Fonográficos. Daniel Gutiérrez, director comercial de la proveedora de insumos informáticos Stylus, reconoció el problema de abastecimiento y suba de precios y dijo que «no aceptamos pesos, sólo dólares cash y cheques con plazo de 15 días como máximo con precios 20% más altos».
Por su parte, el presidente de la Coordinadora de Actividades Mercantiles Empresarias (CAME), Osvaldo Cornide, explicó que «lo que está ocurriendo es un anticipo» ya que «todas las empresas acortaron los pagos, exigen pagos previos y financian casi exclusivamente en dólares».
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