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Por otra parte, si Atucha II se reconvirtiera a gas como sugirió en algún momento el ex ministro de Carlos Menem y Fernando de la Rúa, Carlos Bastos, lo gastado hasta ahora sería en su mayor parte irrecuperable.
•Paralización
La obra está parada desde 1994 cuando Bastos impulsó el proyecto de privatizar las centrales nucleares, Atucha I y Embalse, con la condición de que se terminara Atucha II. El proyecto no tuvo interesados, y por eso finalmente el funcionario terminó pensando en la reconversión a gas, aunque nadie se atrevió a tomar la decisión y dar por perdido lo ya gastado.
Se afirma que recién en febrero próximo estarán listos los estudios para que Kirchner dé la aprobación definitiva, pero las negociaciones encaradas por el subsecretario de Energía Eléctrica, Bautista Marcheschi, con Siemens la semana pasada, en Alemania, para actualizar el contrato, hubieran sido imposibles si ya no existiera el aval presidencial.
•Actualización
Siemens es el contratista principal de Atucha II, pero el contrato quedó paralizado en 1994. Ahora hace falta remontar el incumplimiento de las condiciones originales y actualizar el contrato en nuevas condiciones. Además Siemens deberá trasladárselo a Framatone ANP.
Esto último es así porque tras las restricciones impuestas en Alemania a la actividad nuclear, Siemens se asoció con Framatone y se constituyó Framatone ANP, cuyo 66% es de propiedad francesa.
En esas circunstancias, el Estado nacional debería firmar un nuevo contrato con Framatone, pero en apariencia el préstamo para terminar la obra seguiría garantizado por Hermes, la aseguradora de préstamos del Estado alemán, según los preacuerdos que habría logrado la comitiva oficial, liderada por el segundo de Daniel Camerón en la Secretaría de Energía.
La obra demandará exactamente 52 meses desde su puesta en marcha hasta empezar a generar, y los fondos prestados que oscilarían entre 450 y 480 millones de dólares, según el precio que se termine cerrando para el equipamiento, se pagaría con los ingresos producidos por la venta de energía, a partir del momento en que la central comience a producir.




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