27 de octubre 2003 - 00:00

Crisis energética: el Estado producirá más electricidad

El gobierno de Néstor Kirchner planea terminar la central nuclear de generación eléctrica Atucha II. La realización de la obra tiene un primer significado importante: el Estado aumentará casi 4% su participación en la generación eléctrica, en momentos en que las empresas privadas anuncian desabastecimiento para el invierno de 2007, si el gobierno no da señales de precios que incentiven nuevas inversiones.

Por otro lado significa que la Argentina está dispuesta a mantener diversificada la oferta eléctrica que seguirá aportada por centrales hidroeléctricas, térmicas a gas y nucleares.

También hay una decisión de continuar el desarrollo nuclear para producir electricidad, lo que da aire a todas las etapas de la industria, desde la producción de combustible para estos fines, siguiendo los pasos de Brasil y en sentido contrario a las restricciones en algunos países europeos y EE.UU.

Hay además una razón económica para continuar la obra. Hoy el costo se redujo en dólares, porque las obras civiles se pagan en pesos.

Según el último estudio realizado en 1999 se necesitaban 600 millones de dólares para terminar Atucha II. Hoy se estima que serían unos 450 millones de dólares, de los cuales 150 corresponden a equipamiento a pagar en moneda dura, y 300 millones de dólares son para pagar los trabajos civiles en pesos.

Para el gobierno, la idea no es considerar el total gastado en la central. Si se piensa que ya se invirtieron unos 3.500 millones de dólares hasta que la obra se paró en 1994, la nueva usina tendría un precio muy alto. Pero según la opinión oficial, los 3.500 millones ya se pagaron, son costo hundido, y lo que importa ahora es lo que falta invertir para una planta que producirá 745 megavatios de electricidad. (Actualmente Atucha I produce 357 megavatios y Embalse 648).

Por otra parte, si Atucha II se reconvirtiera a gas como sugirió en algún momento el ex ministro de Carlos Menem y Fernando de la Rúa, Carlos Bastos, lo gastado hasta ahora sería en su mayor parte irrecuperable.

•Paralización

La obra está parada desde 1994 cuando Bastos impulsó el proyecto de privatizar las centrales nucleares, Atucha I y Embalse, con la condición de que se terminara Atucha II. El proyecto no tuvo interesados, y por eso finalmente el funcionario terminó pensando en la reconversión a gas, aunque nadie se atrevió a tomar la decisión y dar por perdido lo ya gastado.

Se afirma que recién en febrero próximo estarán listos los estudios para que Kirchner dé la aprobación definitiva, pero las negociaciones encaradas por el subsecretario de Energía Eléctrica,
Bautista Marcheschi, con Siemens la semana pasada, en Alemania, para actualizar el contrato, hubieran sido imposibles si ya no existiera el aval presidencial.

•Actualización

Siemens es el contratista principal de Atucha II, pero el contrato quedó paralizado en 1994. Ahora hace falta remontar el incumplimiento de las condiciones originales y actualizar el contrato en nuevas condiciones. Además Siemens deberá trasladárselo a Framatone ANP.

Esto último es así porque tras las restricciones impuestas en Alemania a la actividad nuclear, Siemens se asoció con Framatone y se constituyó Framatone ANP, cuyo 66% es de propiedad francesa.

En esas circunstancias, el Estado nacional debería firmar un nuevo contrato con Framatone, pero en apariencia el préstamo para terminar la obra seguiría garantizado por Hermes, la aseguradora de préstamos del Estado alemán, según los preacuerdos que habría logrado la comitiva oficial, liderada por el segundo de Daniel Camerón en la Secretaría de Energía.

La obra demandará exactamente 52 meses desde su puesta en marcha hasta empezar a generar, y los fondos prestados que oscilarían entre 450 y 480 millones de dólares, según el precio que se termine cerrando para el equipamiento, se pagaría con los ingresos producidos por la venta de energía, a partir del momento en que la central comience a producir.

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