Visitantes observan el trabajo del artista estadounidense Richard Phillips, exhibido entre más de 3.000 obras de Art Basel, la feria de arte más importante del mundo.
Basilea (Suiza) - La crisis mundial paradójicamente generó condiciones excepcionales para iniciar colecciones de arte, tras el estallido de la burbuja especulativa que había llevado a niveles exorbitantes los precios en este sector, según los directores de la exposición Art Basel, Marc Spiegler y Annette Schönholzer.
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Esta feria es la más importante de arte moderno y contemporáneo del mundo. Se inauguró ayer al público y muestra trabajos de unos 2.500 artistas traídos a Basilea por 300 galerías de todo el mundo y entre las que figuran siete latinoamericanas.
«Éste es sin duda el mejor momento de los últimos diez años para empezar una colección de arte», aseguró Spiegler, quien asumió la dirección compartida de Art Basel el año pasado, cuando la crisis era inminente y todos se preguntaban qué impacto tendría en el sobredimensionado sector del arte.
Un claro efecto fue la depreciación del mercado, aunque el codirector advirtió que «es imposible generalizar» cuando se le pidió un cálculo estimado de la baja de precios. «Es cierto que en algunos mercados (de arte) los precios han bajado, pero en otros se han mantenido estables y en ciertos casos subieron algo, sobre todo para los artistas a mitad de carrera, que habían sido eclipsados por la emergencia de artistas jóvenes», matizó Spiegler. Y agregó: «Esto se explica por el hecho de que los coleccionistas buscan más estabilidad».
Por el lado de las galerías, «la situación actual las llevó a estar más abiertas a negociar sus precios», reconoció Spiegler, de nacionalidad francesa y estadounidense, y ex periodista especializado en arte.
La directora Annette Schönholzer dijo que alguna de las lecciones que deja la crisis, por ejemplo, a las galerías de arte es la de «no apurarse en aumentar su tamaño» y «la de ser más leales con los artistas». La incertidumbre financiera modificó también el comportamiento de los coleccionistas, quienes «ahora se toman más tiempo para evaluar la oferta y ponen más cuidado en tomar decisiones sobre bases sólidas», explicó.
Pero la crisis también favoreció el retorno al mercado de muchos coleccionistas que se habían retirado, cansados del espacio que había ganado la especulación. En este sentido, Spiegler señaló que «el mercado del arte ha sobrevivido bastante bien en estas circunstancias y más considerando que otros mercados se han derrumbado completamente».
Schönholzer sostuvo que «el coleccionista siente que puede regresar al mercado, bajo el entendido que el coleccionismo es un asunto de pasión y no un medio de especulación».
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