Cristina en Ginebra: interna sindical se discute en Bs. As.

Economía

Ginebra - «No está en la agenda de la senadora recibir oficialmente a la CGT en Ginebra, ni discutir cuestiones internas del sindicalismo argentino en esta gira. Cualquier aclaración sobre política laboral actual o futura se discute, eventualmente, en Buenos Aires.» Tajante, un integrante del gobierno argentino que integra la comitiva de Cristina Fernández de Kirchner en esta ciudad suiza les aclaró a los enviados del sindicalismo ortodoxo peronista que no será en este viaje donde se hablaría sobre su situación durante un eventual gobierno de la senadora.

El destinatario concreto del mensaje fue Gerardo Martínez (UOCRA), el « embajador» enviado a Ginebra para hablar con Cristina Fernández sobre el problema que más preocupa en estos días: la futura legalización de la CTA a cambio de un apoyo en la campaña presidencial de octubre. Según aclaró el mensajero, «esta gira está preparada para que la senadora explique lo que sucedió en materia laboral y económica durante los cuatro años de gobierno de Néstor Kirchner y no para discutir cuestiones internas del gremialismo argentino».

  • Recepción

    Esto no quiere decir que la senadora no se encuentre en algún momento con Martínez y con el resto de los enviados de la CGT oficial a Ginebra, ya que para hoy está preparada una recepción organizada por la embajada argentina en Suiza y a la que los sindicalistas presentes en esta ciudad fueron invitados. Pero no se hablará de eventuales políticas laborales.

    Este mensaje tuvo que ser transmitido luego por Martínez al resto de los sindicalistas enviados a Suiza: Andrés Rodríguez (UPCN), Enrique Venturini (electricistas navales), Omar Suárez (marítimos) y Marcos Castro (mercantes).

    Ayer, la primera dama, que está oficialmente acompañada por los ministros de Trabajo, Carlos Tomada, y de Relaciones Exteriores, Jorge Taiana, cumplió su primera jornada de visita a Ginebra con bastante buena fortuna. La senadora habló ante unos 200 empresarios presentes, que concurrieron para participar de la Asamblea General de la OIT, y ante los que declaró que «ha quedado atrás el tiempo en que el capital se enfrentaba con el trabajo; ha surgido la figura de la responsabilidad empresarial. Es que a los empresarios no hay que pedirles que sean sensibles y buenos, sino inteligentes. En las sociedades más desarrolladas tienen la visión de la cooperación entre capital y trabajo, no la explotación».

    El encuentro se desarrolló en el Palacio de las Naciones, previo a una entrevista con el director general de la OIT, el chileno Juan Somavía. La esposa del Presidente señaló que «la experiencia argentina es un lugar para mirar» y ratificó la integración con Brasil y Venezuela. «Nunca ha habido una relación tan armónica entre Brasil y la Argentina», dijo la senadora, y de inmediato indicó que la «presencia de Venezuela no debe causarnos temor».

    El caso argentino -señaló«demuestra que es posible un crecimiento diferente del que nos vendieron como espejitos de colores desde el Consenso de Washington».

    Ya como invitada especial de la OIT, la senadora disertará hoy en el panel Alto Nivel sobre el Diálogo Social y Tripartismo, donde se mostrará junto al secretario general de la Confederación Sindical Internacional, el inglés Guy Ryder, y con el presidente de la Confederación Española de Organizaciones Empresariales, José María Cuevas. La invitación fue cursada por el director general del organismo, Juan Somavía, con quien la primera dama mantuvo ayer un encuentro y coincidió en destacar el trabajo «como un valor de inclusión social». La reunión duró unos 40 minutos y al finalizar, el chileno invitó a la senadora a firmar el «libro de oro», que tiene la particularidad de ser el mismo desde la fundación de la OIT, en 1920, y cuenta con dedicatorias de, entre otros, Jacques Chirac y Nelson Mandela. La primera dama lo definió como el libro de los «famosos y preocupados».

    Antes había visitado la tumba del escritor argentino Jorge Luis Borges, en Ginebra. «De todas las ciudades del mundo, de todas las patrias íntimas que un hombre busca merecer durante el transcurso de sus viajes, Ginebra me parece la más propicia para la felicidad», reza en francés un cartel en el frente. Recorrió, además, la Ciudad Vieja, ubicada a pocos kilómetros de Ginebra, y el colegio y el auditorio de Juan Calvino, donde se encuentra intacta la silla desde donde el reformador religioso predicó por más de 30 años; la del filósofo político Jean Jacques Rousseau, el edificio sobre el cual se erigió la Cruz Roja Internacional, y la Plaza Central, que tiene un monumento que convoca a la gente a llevar sus reclamos.
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