5 de octubre 2010 - 00:23

Cristina-Merkel: deuda y empresas

Sexta reunión. Hoy toca en Berlín

Cristina de Kirchner y Angela Merkel tendrá hoy una nueva reunión privada. Será la quinta entre ambas, y la cuarta desde que la argentina llegó a la Casa de Gobierno (hubo un encuentro cuando la Presidente era candidata e hizo una minigira electoral por Europa). Se sabe, pese a las desmentidas oficiales, que uno de los temas de agenda es la situación de la deuda con el Club de París, de la que Alemania (con casi u$s 2.000 millones) es uno de los principales acreedores.

Se sabe que Merkel siempre dijo que ayudaría al país a solucionar este problema, el último que resta ara salir del default, y que contará con ella para las negociaciones pertinentes. Se menciona incluso que antes de lanzar a comienzos de 2008 la oferta de pago de los 6.750 millones al contado, Cristina de Kirchner habló con la alemana para dar los últimos retoques al plan. Luego, la crisis financiera internacional hizo que se congelara la idea.

Habrá que creer a los ministros del gabinete de la jefa de Estado cuando hablan que no habrá novedades importantes con el tema Club de París este mediodía de Berlín, cuando ambas políticas se encuentren y abracen como amigas personales. Si bien siempre Merkel dijo que apoyará a la Argentina en este capítulo, siempre aseguró que no hay posibilidades de definición sin la intervención del Fondo Monetario Internacional (FMI), incluyendo las fiscalizaciones que habilita el artículo cuarto de la carta orgánica del Fondo. Para Merkel, se debe respetar este paso; y, en todo caso, luego su Gobierno presionará para que los resultados sean positivos para el país. Sucede que la canciller es una defensora de los organismos financieros internacionales, posición que sostiene casi diariamente en el apoyo que da a las instituciones económicas de la Unión Europea (UE) ante las intervenciones frente a la crisis internacional. Para Merkel, no hay salida a este tipo de situaciones globales, sin que participen activamente estos organismos. De hecho, desde su Gobierno sólo autorizó la ayuda millonaria para el sistema financiero europeo (de más de u$s 60.000 millones), si todo el paquete se manejaba desde Bruselas y el Banco Europeo, dependiente de la UE.

Imposible

Ante el panorama, sabe el Gobierno argentino que es imposible convencer a Merkel para que no intervenga el FMI en las negociaciones con el Club de París, posición que sostienen además Francia, Italia, Holanda, Gran Bretaña y Japón, los otros Estados acreedores del país en ese organismo. Sólo España, y eventualmente Estados Unidos (al menos según la visión de los más optimistas funcionarios del Ministerio de Economía y la Cancillería), espera que apoyen una negociación para liquidar la deuda de u$s 6.750 millones, sin que intervenga el FMI.

En el caso alemán además, el problema toma otro vuelo. Dos grandes firmas de ese país (una automotriz y otra vinculada a las obras de infraestructura, con ciertas sospechas de integridad ética) tienen serias dificultades para conseguir financiamiento para expandir sus inversiones en el país (pese a que registran ganancias importantes), ya que necesitan de los créditos del Banco de Inversión Europeo (dependiente de Bruselas), para conseguir créditos baratos. Se recuerda que a partir de estas líneas financieras, en su momento Repsol pudo realizar la operación de compra de YPF con un interés de menos del 4% anual en euros.

Como esta entidad de la UE exige no estar en default con el Club de París para poder obtener créditos, la posibilidad para que las empresas europeas logren fondos para invertir en el país con tasas subsidiadas de la UE son nulas. Igual habrá hoy un nuevo sondeo, leve, de Cristina de Kirchner para saber si hay clima de cambio de opinión de la canciller. Algo de esto hubo ayer en la entrevista que la Presidente mantuvo con el ministro de Relaciones Exteriores alemán, Guido Westerwelle. Hay otros temas económicos en la agenda, quizá más importantes para el corto plazo, y que la Presidente, su ministro de Economía, Amado Boudou, y su canciller, Héctor Timerman, deberán responder tanto hoy en Berlín como mañana en Hannover, cuando la delegación completa se encuentre con empresarios alemanes. Desde el país europeo se quiere saber cuál será hacia adelante la política argentina de exportaciones de alimentos, después de venir sufriendo desde hace casi tres años la falta de cumplimiento en los envíos de carne comprometidos, ante la política del secretario de Comercio Exterior, Guillermo Moreno, de prohibir los envíos para sostener el precio local. Habrá igual buenas noticias para presentar: varias multinacionales de origen germano preparan papers donde se mostrará lo bien que les están cerrando los números de 2010 en la Argentina. Algún banco presentará además muy buenas perspectivas, quizá por haber intervenido en la última operación de canje. Hasta anoche, el evento era organizado por el secretario de Relaciones Económicas Internacionales, Luis Krecler.

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