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5 de noviembre 2002 - 00:00

Cuando el Norte está en el Sur

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La idea de bajar el IVA de 21% a 19% para incrementar el consumo resulta por demás interesante. Si alguien no estaba evaluando una determinada compra ¿se puede suponer seriamente que decidirá hacerla si su precio baja 1,7% ($ 119/$ 121=0,983)? Para demostrar lo absurdo de la idea sólo es necesario que nos hagamos esta pregunta a nosotros mismos. Sin embargo, existen incontables ejemplos pasados que demuestran que esto no funciona.

Menciono dos. La decisión del ex ministro Cavallo de bajar los aportes personales a las AFJP de 11% a 5% implicó un aumento del ingreso disponible de dichos trabajadores en casi 7% y el consumo siguió descendiendo. La otra medida, tomada por el mismo ex funcionario, fue la devolución de 5% sobre las compras con tarjetas de débito, que tuvo también un resultado nulo. De todas formas, en este último caso se puede argumentar que el objetivo principal fue incentivar un blanqueo de la economía al bancarizar el pago de las compras. Este último ejemplo sirve también para evaluar la alternativa a la medida anterior expuesta por el ministro Lavagna de aumentar este reintegro impositivo por compras con tarjetas de débito de 5% a 8%.



Sin embargo, el propio ministro mencionó que uno de los problemas que está trabando el acuerdo es que el FMI estaría exigiendo un superávit primario mayor al que estarían dispuestos a aceptar las autoridades argentinas. El argumento es que no están dispuestos a subir más impuestos, lo cual comparto. El problema es que, a pesar de las complicaciones fiscales con el FMI, están planteando bajar los impuestos y esto ya suena absurdo. El gobierno está comprometiendo ingresos de este año y, sobre todo, del año que viene, cuando no estamos seguros de que vayan a sobrar ni queda claro que se puedan alcanzar los objetivos comprometidos en el Presupuesto de 2002 ni los propuestos en el proyecto para 2003.

Por otro lado, las metas con el FMI se pactan en términos de caja, es decir, de lo efectivamente pagado e ingresado. Si sobran fondos este año, ¿no sería conveniente adelantar el pago de parte de los sueldos y aguinaldos de jubilados o empleados públicos de diciembre, los que siempre se «patean» para enero? De esta forma, se aliviaría la carga del año entrante y nos acercaríamos algo más a las metas del FMI.

Una cuestión más: suponiendo que sobraran recursos fiscales, ¿lo más conveniente es bajar el IVA?Ya vimos que no tendrá mayor impacto sobre las decisiones de consumo, por lo cual hay que olvidarse de que se vea compensada la pérdida recaudatoria.



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