Ciudad de Guatemala - La solución oficial para el descrédito general que produjo la intervención al INDEC pasará por llamar a concurso rápidamente a los más de 20 cargos que deben renovarse en el organismo y que ya están vencidos.
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Las designaciones que se hagan serán por cinco años de plazo, en sintonía con las que se hacen en el resto de la administración pública. A ello se sumará un «consejo de notables», un remedio habitual cuando lo que se busca es recuperar credibilidad. No hay fecha decidida hoy para el lanzamiento de estas reformas, pero como casi todas las decisiones, económicas o no, será Néstor Kirchner quien marcará los tiempos.
Quizás en línea con este intento de buscar recuperar credibilidad del INDEC, la inflación de marzo pueda ubicarse ahora como mínimo en 0,8%, tres décimas por encima del «estimado» a principios de mes por el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno. En el marco de la cumbre del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) que se efectúa en esta ciudad, la inflación en la Argentina fue uno de los puntos seguidos de cerca por analistas.
Ya se percibe cierta cicatrización de la herida en inversores que produjo la manipulación de los datos de los precios minoristas de enero y febrero, que, según calculan los perjudicados, les significó una pérdida de u$s 400 millones en el año (surge de 1%, que es la inflación «reducida» en el primer trimestre sobre una deuda total indexada de u$s 40.000 millones). Es simplemente porque los bonos siguen rindiendo más de 13,5% anual en pesos.
En las reuniones que mantuvieron banqueros con funcionarios del Ministerio de Economía, más dudas generaba la estimación de la inflación futura que lo ocurrido con el INDEC. Se les respondía con el Presupuesto 2007: «estará entre 7% y 11%». Ayer, puntualmente, hubo una reunión entre los economistas de los principales bancos de inversión con Felisa Miceli. Estuvieron Marcos Buscaglia (Citigroup), Carola Sandy (Credit Suisse), Vladimir Werning (JP Morgan), Pablo Goldberg ( Merrill Lynch), Pablo Morra (Goldman Sachs) y Franco Ucelli (Bear Stearns). Empezó siendo un encuentro de 45 minutos de duración y se extendió el doble. Allí jugó la ministra con los números ya conocidos de la economía a los que agregó un dato para calmar ansias: «los precios mayoristas están subiendo a la mitad de lo que lo estaban haciendo hace un año y eso que este trimestre se aumentó la energía a empresas».
Mas allá de las frases de rigor que surgen en este tipo de encuentros, la sensación imperante en esta cumbre es que la Argentina está un escalón por debajo en nivel de atracción que el lote liderado por Chile, México, Brasil, Colombia y ahora se el suma Perú. Se lo ve al país en el lote de Venezuela, Ecuador y Bolivia, algo que queda a la vista con el impulso que se le quiere dar al Banco del Sur, proyecto de Hugo Chávez.
Aliciente
Un aliciente: a diferencia de lo sucedido en 2006, hay una menor preocupación por la crisis energética, la situación en las provincias y el mantenimiento del superávit fiscal. Lo que sí se sigue de cerca es lo que va a hacer la Argentina con su deuda. Es que en contactos mantenidos en Buenos Aires, el equipo económico hizo notar su voluntad a banqueros de querer estirar los vencimientos que tiene que hacer frente en los próximos tres anos (se trabaja como si no hubiera elecciones en octubre prácticamente). Y ahí es donde ingresala posibilidad de que se haga un canje de la deuda rescatando préstamos garantizados surgidos en la crisis de 2001 y que hoy son caros para el gobierno.
Será una oportunidad adicional para el gobierno para cargarle responsabilidad a Roberto Lavagna por la emisión de deuda en pesos en plena campaña electoral. En cambio, no se le facturará al ex ministro, pero simplemente porque lo hizo en la gestión de Néstor Kirchner al momento de la reestructuración de la deuda, es la inclusión en la oferta a bonistas del cupón del PBI, un premio a inversores en función de la marcha de la economía. El año pasado, ya se debió pagar u$s 400 millones por ese premio que de poco sirvió para que bonistas acepten la oferta argentina en 2005. Este año serán u$s 800 millones por esa suerte de obsequio por ingresar al canje y el próximo, u$s 1.200 millones. En total, en 10 años, se habrán pagado más de u$s 10.000 millones por el mismo.
Una intención adicional en este sentido, que tendrá como eje hoy, un encuentro de Felisa Miceli con Zhon Xiaochuan, titular del Banco del Pueblo de China: convencerlo para que de sus reservas, de más de u$s 700.0000 millones, destinen aunque sea un porcentaje ínfimo a la compra de títulos argentinos. De fondo está el interés chino de ingresar al Banco Interamericano de Desarrollo para lo cual tiene que sumar voluntades. Lo que está claro, es que para el Banco del Sur no pondrán fondos, obviamente.
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