6 de julio 2006 - 00:00

Cumbre del G-8: piden que sume más miembros

Tony Blair
Tony Blair
Washington - La presión para reformar el Grupode los Ocho en un consejo mundial más representativo y efectivo nunca ha sido tan intensa, pero se necesitaría una nueva generación de líderes políticos para que esto ocurra. Los líderes de Estados Unidos, Japón, Alemania, Gran Bretaña, Francia, Italia, Canadá y Rusia se reúnen en San Petersburgo la próxima semana, en medio de un amplio desencanto sobre la legitimidad del club de naciones ricas con 30 años de antigüedad, originalmente creado como un foro informal para corregir imperfecciones en la economía mundial.

Según sus críticos, el grupo, que se amplió para incluir a Rusia en 1998, podría haber reflejado adecuadamente el fin del siglo XX, pero se encuentra completamente desviado en el siglo XXI. Los pedidos por una reforma del G-8 se fueron consolidando desde el cambio de siglo, con la influencia económica trasladándose hacia potencias emergentes como China -que avanzó sobre Gran Bretaña para convertirse en la cuarta economía en importancia mundial-e India.

«El G-8 no puede durar más de 2 a 3 años con su fisonomía actual, y conservar cualquier apariencia de efectividad y representación legítima», afirmó Johannes Linn, director de la Iniciativa Wolfensohn del Brookings Institution de Washington. Pero Linn dijo que, pese a la fuerte presión, la actual camada de líderes del G-8 no parece tener como prioridad la reforma del grupo, por lo que se necesitarían nuevas caras para realizar un cambio real.

  • Sin liderazgo

  • «A falta de un interés serio por parte de Estados Unidos, nadie realmente quiere tomar el liderazgo dentro del grupo.» Además, la mayoría de los líderes del G-8 son considerados como presidentes cuyos mandatos terminarán en un año o dos, o que enfrentarán elecciones inminentes. Las esperanzas de que algunos líderes están listos para repensar la situación fueron alimentadas en mayo por el primer ministro británico, Tony Blair. Pero no se espera que el funcionario se mantenga en el poder por más de un año, mientras que el presidente George W. Bush tiene poco más de dos años antes de finalizar su mandato. En un discurso en Washington Blair describió un « desajuste desesperado» entre los desafíos globales y las instituciones, y pidió una reforma de las Naciones Unidas, el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial y el G-8.

    Los 8 miembros actuales invitan usualmente a potencias económicas y políticas emergentes como Brasil, China, India, México y Sudáfrica a las cumbres, así como a las reuniones financieras y sobre medio ambiente. Pero los expertos dicen que mientras este programa de «alcance» puede ser un buen punto intermedio, nada que no signifique una membresía total de las potencias emergentes concederá nueva legitimidad al G-8.

    Los números sobre las deficiencias de representación del G-8 hablan de por sí. Las naciones del G-8 cuentan por 44% del PBI global, pero por menos de 14% de la población mundial. Un grupo G-8 más cinco contaría por casi 70% del PBI mundial y por 56% de la humanidad.

    El G-20, que incluye países como Corea del Sur, Arabia Saudita y la Argentina, representa cerca de 90% del PBI mundial y más de dos tercios de la población alrededor del mundo. Pero muchos argumentan que el gran problema del G-8 es su incapacidad o falta de interés para cumplir con sus promesas.

    En el frente económico, el G-8 podría quedarse paulatinamente fuera de acción ya que las medidas para reformar el FMI ofrecen una estructura alternativa para luchar con los problemas económicos mundiales.

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