25 de julio 2001 - 00:00

Cupones Bursátiles Históricos

Fecha: 30/09/1998

Buena parte de los empresarios se está preparando para épocas de la corriente de La Niña, en este caso un clima que no actúa directamente sobre el campo sino sobre los mercados. Sequedad de canales, dificultades entre las que están apalancadas y con necesidad de mantener un ritmo de reposición de compromisos que se ha visto ya seriamente dañado desde aquellos intentos fallidos -¿recuerda?- de poder colocar ON por parte de algunas compañías de las cotizantes. Y esto era unos cuantos meses atrás, cuando ni siquiera Rusia se había puesto tan ardiente y Brasil no estaba en el ojo del huracán. Decir que «no pasa nada» porque la gente continúa desplazándose con calma por las calles es pretender trazar una situación y un ambiente guiándose por la superficie e ignorando lo subterráneo. Que exista un necesario frente de analistas tratando de inyectar calma y haciendo previsiones sobre que las defensas resistirán todo, pase lo que pase con los demás, es un movimiento de alguna manera necesario para que lo subterráneo no gane la superficie. Pero las previsiones hablan de recesión, lo que, sumado a la problemática del crédito fluido, pondrá en jaque a más de una estructura. Stocks que se acumulan, personas que cuidan bastante más sus gastos, postergaciones de compras y una planta en medio del país que decide discontinuar la producción de implementos deportivos.

Podrá mencionarse que ésta o aquélla venían con problemas de arrastre: sí, pero las eclosiones no se produjeron ni antes ni después, sino ahora. En tanto se observe un escenario severo y se actúe en consecuencia, sin ser economista -ni mucho menos- a uno se le da por pensar que las chances de defenderse son mejores que si se trata de disuadirse de los pensamientos «negativos». No hay negro ni blanco; hay sólo realidad en el mundo de los negocios. Preferimos dar mayor atención a los que tiran hipótesis de dureza y si la realidad es mejor, bienvenida sea, antes que cabalgar al lado de quien crea que en el horizonte las nubes son siempre pájaros y no nubes.

La acumulación de errores que, sin duda, se cometieron en el mundo de los negocios y las inversiones en estos años está reclamando que se los depure y se los recicle. Por supuesto que, después, el sol volverá a brillar como lo ha hecho desde siempre, pero hay que estar preparado para soportar días complicados y cuando se ha producido un quiebre en la cadena «de la confianza» alrededor del globo: un hecho que no se puede arreglar de buenas a primeras. Y esto ya ha dado muestras suficientes.


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