28 de noviembre 2000 - 00:00

CUPONES BURSÁTILES

De uno en fondo... no podemos dejar de comentar un tema que -según nos refería Dionisio Bosch en nota de este diario, pintando muy bien el escenario- está dando para controversias en el sistema. Entre la Comisión de Valores, el titular de la Bolsa, otros directivos que se plantean un proyecto distinto, y todos hablando de un nuevo opcional para la unidad bursátil que ya tiene las cubiertas pinchadas y con motor humeante. Para el caso del llamado «Nasdaquito», opinamos lo mismo que anteriores ejemplares de instrumentos nuevos: lo que falta es capital, no alternativas donde ponerlo. Algunos, muchos, no sabemos, se han hecho la película de que las especies de la titulada «nueva economía» resultarán polo de atracción y lograrán lo que acciones tradicionales no pueden: atraer inversores. Alguna vez también hablamos del serio riesgo que implica dejar que salgan a buscar ahorro público, empresas de un rubro que en nuestro medio apenas balbucean las primeras letras. Hay una pequeña diferencia entre tecnológicas de Estados Unidos y las de aquí y, a pesar de eso, las de allá no titubearon en caerse como un piano en este año: imaginemos qué hubiera pasado, si ya cotizaban las de aquí... Pero, admitimos que tengan razón los propulsores y nuestro temor sea exagerado. Dejemos el punto. Si hay que empezar por algo, empecemos por el nombre. Cuando se hablaba de «Nasdaquito» creíamos -honestamente-que era una broma del ambiente. No, parece que es real. Ante ello nos preguntamos si no puede surgir algún problema legal con el mercado que lleva ese nombre y que se usaría en su totalidad, nada más que en diminutivo. Anecdótico, una pregunta al viento...

De todas formas expone la desesperación por copiar, aunque sea en las palabras, brillo de otros -los grandes-y querer levantar la cresta aunque tengamos los zapatos con agujeros. Nos hace sentir más importantes, como el ponerse tiradores como los «yuppies» del Norte lo iba a hacer a uno un operador moderno (colgando el celular correspondiente del cinturón). El asunto es que parece que unos quieren tomar más recaudos que otros, pero tras la cuestión de forma, de modificar reglamentos se está en la firme postura de lanzarlo al ruedo. Será interesante ver cómo se valúa un tipo de empresa que, por lo general, tiene raíces en el futuro y no en el pasado o el presente. Sociedades que se lanzan a la nueva economía diciendo que los primeros años se pierde, para ganar mucho después. ¿Quién les pondrá precio del día para colocarlas? ¿Y que parámetros y ratios podrá tomar el potencial inversor, para saber que eso puede valer lo que dicen que cuesta? En colocaciones en el NASDAQ, el de verdad, poco antes de la caída se colocaban títulos nuevos -por caso-a u$s 400 y en poco tiempo estaban en unos pocos dólares de cotización, verdaderas «pompas de jabón. Como en la época de la «Compañía de las Indias Orientales», Amsterdam, 1600...

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