Otro duelo pareció formalizarse en las polvorientas calles de la City porteña: esta vez no estaban frente a frente Estado vs. mercado, sino dos novedades que se irían a contrapesar entre sí. Por una esquina, el famoso «blindaje», ese cable que le arrojarían a nuestro país (no por buenos, porque les cuesta más barato que bancarse una crisis regional) los muchachos del Fondo. En tal aspecto, todavía hay que ver cuántas recetas piden en contrapartida, porque si para aflojar un par de miles han venido presionando con todo tipo de medidas a lo largo de estos años: pensar en que pueden llegar a solicitar por 15.000 millones, es como para ponerse un calzoncillo blindado... Pero, en fin, digamos que sigue siendo de las «buenas noticias» el poder seguir aumentando la deuda externa y enterrando desde ahora el futuro de nuestros bisnietos.
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Dando por sentado que se tendría tal blindaje en el haber de lo bueno, por la otra esquina asomaba el otro contendiente: el aumento del gasto fiscal a los siete mil millones, para el año próximo. Ambito Financiero no se anduvo con vueltas y lo tituló con clara alusión: «Gasto libre en Argentina en año electoral...».
¿Cómo pueden cerrar ambas cuestiones?, pareció ser la pregunta que dejó a todos narcotizados durante la rueda del lunes. Desembarcan los del Fondo para aprobar la rueda de auxilio y enunciando fuertes condiciones, y se los recibe anunciando públicamente que el ajuste se flexibiliza para el año próximo. De tal engendro salió la rueda del lunes que salió... todos dormidos, todos en las butacas, todos «pasando la gorra» para embocar una orden, todos perdiendo, y el mercado que queda en un signo neutro absoluto. Cada vez se entiende menos en la selva de la gran ciudad desnuda. Aunque se pueda entender el desaguisado de anunciar lo que, maliciosamente, otro gobierno hubiera anunciado después de que se fueran los del Fondo. Había un descalce de tiempos, en la semana se buscaba con desesperación el voto legislativo para el presupuesto y también para el polémico proyecto de las jubilaciones. Y puede ser que entre la espada y la pared se haya elegido lograr votos por lo otro, arriesgando a fuerte amonestación de los funcionarios que venían a pasar examen. El año suma otra vez de esos nudos apretados que siempre anularon una noticia con otra, siempre plantearon duelos entre los malos y lo peor. Entre lo político y lo económico. Entre el mercado y la gente. Entre el blindaje y el déficit. Es como si estos gobernantes se atragantaran con los temas sin poder darles una agenda armoniosa en el tiempo, pretendiendo dar un mordisco en tantas porciones, que terminan por no poder masticar y digerir ninguna. El fin de noviembre también trajo la propia controversia: entre Merval clásico vs. Merval nativo, debutante ese lunes. Pero, será tema para otros cupones. Por hoy, demasiado...