6 de diciembre 2000 - 00:00

Cupones Bursátiles

Ha quedado grabada la costumbre, convertida quizás en una manía, que proviene de otras épocas de la globalización y cuando nuestro mercado resultaba estrella de la región. Esto es, pretender que el caminar de nuestro índice Merval está plegado al movimiento de otro índice «X», generalmente de los mercados rectores. O, más precisamente, de los que actúan en Wall Street.

Si se realiza un chequeo sobre los rendimientos que están llevando las plazas en el año, se observa que las dos más cercanas al negativo de Buenos Aires resultan el NASDAQ y el índice japonés. Uno con 28%, hasta la pasada semana, y el otro con 24% de pérdida. El resto está muy distante, con un Dow que en el mismo lapso estaba debajo de 10% de desmejora.

Entonces, sucede que hay muchos que buscan la relación inmediata con el NASDAQ y dando la sensación de que somos una réplica de lo que allí sucede, en el batifondo de especies de la llamada «nueva economía». No se habla de Tokio, porque seguramente sonaría a demasiado sofisticado e increíble que aparezca una relación entre lo de nuestro medio y ese centro oriental. En cambio, puede que haya cantidad de personas interesadas en creer que hay una relación con el NASDAQ y su curso. ¿Qué cosa nos puede unir a semejante plaza? Esto es más difícil de hallar, los argumentos suelen no mencionarse sino solamente los resultados.

En general, dentro del ambiente y posiblemente mucho menos fuera de tal ámbito y muchísimo menos en el exterior, surge esa propensión a erradicar la mala onda que pudiere derivar de admitir que estamos en la mala senda: casi absolutamente por falencias propias de nuestra economía y de nuestros males nacionales. El porcentaje importado se ha diluido hace tiempo y a partir de ese cono de sombras largas en que entró Buenos Aires en cuanto a negocios.


Saber que no interesamos afuera y que estamos desinteresados adentro, es más trágico que suponernos «víctimas» de los tropezones de las tecnológicas del Norte. Es como cuando el inversor tiende a buscar responsables de sus desaciertos, tanto en el profesional que le efectúa la orden, o en el círculo de parientes y amigos que le aconsejaron tal o cual cosa. Curioso perfil, visto desde siempre, donde tanto en lo individual -como en lo global-el descargar las penas en otros personajes, o en otros mercados, crea una caparazón como para decir que el error no pasa por nosotros, sino que nos lo han adjudicado. Tan así como insistir, en medio de una tendencia declinante en su fondo, que el mercado está «Bueno para comprar» y seguir repitiéndolo a cada nuevos escalones rebajados. Quédese tranquilo que entre el NASDAQ y nosotros hay la misma coincidencia que entre los Estados Unidos y la Argentina.


La casualidad de dos desplazamientos parecidos no significa una causalidad del destino unísono.

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