10 de enero 2001 - 00:00

Cupones Bursátiles

¡Qué notable coincidencia!... Justo cuando estábamos recordando y escribiendo un final de «cupones» de ayer, aludiendo a la suerte que habíamos tenido de no haberse aprobado el proyecto del panel de las tecnológicas, durante el desastroso año 2000 para ese renglón, el diario estaba imprimiendo su edición del lunes y donde se informaba de tal aprobación. Esto estaba en el Boletín Oficial del viernes pasado, habiendo -obviamente- limado ciertas diferencias que se mantenían entre el proyecto inicial y aquello que, en apariencia, objetaba la nueva CNV.

Los fundamentos que se mencionan en la nota, acerca de éste lanzamiento del terriblemente llamado «Nasdaquito», recoge encomillado este párrafo: «Resulta conveniente dotar al mercado argentino de una mayor gama de productos, que permitan optimizar el rendimiento y riesgo de los inversores...». Este párrafo es casi de molde, debe estar guardado en algún cajón de escritorio del sistema -acaso ya sea un sello de goma-y lo venimos leyendo para cuanta nueva operatoria se inyectó en la década. Cada vez más instrumentos necesarios, y cada vez menos capital disponible: una fórmula que nos muestra la actualidad, donde un buen grupo de supuestas líderes de Merval ni siquiera abren operaciones, día tras día.

Tal párrafo es una falacia, repetida sin pensar, para un mercado que no naufraga por falta de alternativas de inversión: sino por ausencia de «clientes» interesados en sus productos. Decíamos ayer que habíamos tenido enorme suerte -no otra cosa-para poder evitar lo que hubiera significado un fiasco de 2000. Haber dejado colocar sociedades de ese rubro en la oferta pública, para después asistir a soberano derrumbe que se verificó en todo el mundo. Debut y chasco. Más gente hablando después pestes de la Bolsa, y todo eso...

El régimen aplicado, donde no se le exigen balances trimestrales, solamente ciertas alusiones que darán pie para todo tipo de ambigüedades, en lugar de resultar más exigente -por el riesgo que encierran firmas que son un puede ser, sin pasado- se lo hizo más laxo. Realmente imposible de entender, tanta desesperación de incorporar en estos momentos un tipo de alternativa que continúa su derrumbe en los principales centros de negociación. Y por qué darles ventajas de normas, lo que implica mucha menor seguridad para el inversor en ellas. Como siempre coleccionamos enemigos, que ahora volverán a decir que somos «contreras» y que estamos «en contra del mercado», más vale lo decimos nosotros de antemano. Pero, si por estas causas tenemos que estar en la otra vereda: allí seguiremos, hasta que se nos demuestre que lo dicho está mal dicho...

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