1 de marzo 2001 - 00:00

Cupones Bursátiles

Atrincherados detrás de las bolsas de arena que proporciona el blindaje, nuestros funcionarios siguen recibiendo informes de la colina donde les avisan que no se produce ningún progreso en la posición y que se están viendo acosados por señales contrarias de tipo diverso. Quienes permanecen detrás de la trinchera quizá supongan estar seguros, podría ser el mayor peligro que enfrentamos. No olvidar que hay allí algún veterano del «plan primavera» y que amenazó con darles un «sogazo» -literal-a quienes venían a atacarle la trinchera de aquella ocasión. El lunes nos quedamos preocupados por el devenir de nuestra rueda, no porque haya dado baja y que resultó una constante en febrero, sino porque nos vimos como desconectados. Como más aislados del resto, y en un ambiente donde se hablaba bajito, con las prevenciones habituales de cuando algo se cierne. La falta de reacción, la carencia de esos intentos de querer modificar al mercado casi de prepo y con entusiasmo se sumaban a la imagen. Nos pareció una rueda mucho más bajista que las fuertes en baja que se habían dado antes en lo estadístico. No nos ahorramos contarle sensaciones al lector, esa zona entre líneas de los números de precios y volumen.

Aquello de Darío, como remate de su crudo poema «Lo fatal», acerca del espanto «por no saber dónde vamos, ni de dónde venimos» se nos apareció como síntesis de esas imágenes. Alguien dirá: bueno, es posible que haya dudas acerca de dónde vamos, pero estamos seguros de de dónde venimos. ¿Estamos seguros, es la pregunta? Mejor dicho ¿se ha llegado a la lectura correcta del camino anterior...? Cuando se buscan esperanzas, se observan en el candelero nombres que estuvieron sumamente activos en engendrar esta difícil situación actual, pero que se presentan en los medios -y son requeridos- como si hubieran resultado autores de la maravilla argentina.Y esto es lo que hace dudar acerca de mejorar el futuro, en función de corregir lo del pasado. Este lunes nuestra Bolsa pareció dar señales de estar cansando a los que esperaban ver un febrero de algunos argumentos apuntalando a enero. En especial a los de afuera, que movieron el ambiente del mes anterior, y ya hubo deserciones de carteras que quedaron estampadas en el corredor del mes. No olvidar. ¿Nos alarmamos por nada? ¿Veremos malo, donde otros ven bueno? Déjelo el lector como posibilidad de que esta columna resulte injustificadamente preocupada. No sabemos a esta altura cómo siguió la semana, ojalá que lo del lunes haya sido sólo una mala tarde...

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