23 de marzo 2001 - 00:00

Cupones bursátiles

Velozmente, y buscando también la esperanza de ver a una Bolsa reverdecer, dentro del ambiente se quería recordar la imagen asociada del ministro de Economía recién llegado (por las dudas, como son tan volátiles, le decimos que se llama Cavallo) con aquel fabuloso ascenso de 1991/'92 y que hiciera cumbre en los casi «900» puntos, coronando en boom y... nada más. Allí se corta la película convenientemente, porque la memoria y los sueños prefieren quedarse con lo dulce. Pero, todo cambia viejo Discepolín, y una primera rueda de asunción del funcionario -a pesar de haber preparado bien el preámbulo, adelantando ideas antes de abrir los mercados-trajo la sorpresa de Cavallo, con 0,6% de baja, versus López Murphy, con 10% de aumento.

Esto sirve como medidor de la crisis, de la desconfianza, del recelo que se tiene por más que desembarque Mandrake al sillón de Economía. Al mago le pedirán que saque uno y cien conejos de la galera, que serruche a un par de chicas, que estire mil pañuelos, para ver si lo aprueban. Y Cavallo no llega al nivel de Mandrake, aunque puede que resulte el político más astuto de la actualidad. Hace una apuesta fuerte, con todo para ganar y casi nada para perder. Sabe que si le sale bien esta vuelta, no sólo será la gran figura de un gobierno con el que no tenía nada que ver: sino que también resultaría casi número puesto para próximo presidente, de elecciones. Y también sabe que por vía normal no lo logrará nunca, condenado a ser siempre un referente económico de un gabinete y nada más. Si le sale mal, pues se romperá la «unidad nacional», tratará de dar el paso atrás echando culpas a los políticos que le ponen trabas, o al Congreso que lo petardea. De cualquier modo, quedarían como antes.

Pero, esto es lo que nos hace temer -y mucho-por su éxito en la gestión y pensando en si se podrá reiterar la versión uno. Más allá de que no hay activos para vender, que el país está mucho más hundido, y que la gente está mucho más dura y desconfiada, ese perfil de astuto y el corazón de su jugada: debe ser bien sopesado por varios de los que se consideran grandes candidatos a presidente futuro.Y éstos están del otro lado del mostrador, bajo el discursillo de apoyar por el país, pero sin ganas de hacerle el juego favorable al hábil «Mingo». Es seguro que desde afuera lo vieran mejor a Murphy y su receta de jarabe amargo, que a un Cavallo que quiere salir por el otro lado y desoyendo ajustes. Esa primera rueda pudo haber resultado todo un símbolo, y los que esperaban euforia de mercados se hallaron con la puerta en la nariz. Mientras el Frepaso se daba contra la otra, golpeando sin que le abrieran y con un cobro de factura a quien se fue sin que lo echaran y quiso volver sin que lo llamasen. El rating de novelones está entre «El sodero de mi vida» y «Políticos lamentables». Esta última promete ser el éxito de la temporada.

Dejá tu comentario

Te puede interesar