20 de abril 2001 - 00:00

Cupones Bursátiles

Nuevamente el «viejo zorro» Alan Greenspan se encargó de desmentir a los que querían acertar con el momento donde produciría una nueva baja de tasas.

Igualmente, se seguirán llenando medios de información con tipo de supuestas seguridades, presunciones, deducciones y para quedar después desairadas. Sobre el afán de adivinarlo se ha llegado al extremo de observar en qué posición lleva su tradicional portafolio negro, al entrar a la Fed, para inferir de allí si habrá de generar una resolución. Y no lo aciertan...

El asunto es que apareció la «cuarta dosis» del año, a razón de una por mes -en promedio-y esto genera bisagras muy marcadas en la ruta de los mercados del Norte -y de otros, por extensión-aunque las tres anteriores resultaron breves sesgos de cambio de rumbo, para retornar a la ruta original: la del gran ajuste a que se deben someter los que crecieron diez años y tienen que amoldarse una zona de depresión de la bonanza.

Por ahora, los operadores insisten en que les bajen el costo del dinero, pensando en agregarle más fuego al mercado y ponerle un dique a la baja. Es un recurso artificial, tratar de hacerle una gambeta a la tendencia, y por tres veces han rodado. Lo que puede ocurrir con esto, no debería apartarse de lo conocido. Hasta que los señores que operan y analizan, se dignen a invertir la fórmula exuberante de estos años: que las acciones ajusten su precio a la ganancia de la empresa. Y no que la empresa deba producir aquello que el precio necesita para sostenerse. Las fatales «proyecciones», los estimados que quieren cubrir las apetencias de quienes pagan de más y después pretenden que el mercado lo refrende.

Pasada esta baja de tasas, ya estarán pidiendo otra, para mayo, mientras seguramente Bush también le tironea de la manga al viejo Alan, preocupado porque su popularidad decrece ante la baja de la prosperidad. ¿Hasta dónde puede aflojar la Fed ante los reclamos? He ahí una buena pregunta, y la otra es: qué sucede si la tendencia sigue su curso correctivo desoyendo el artificio ensayado. Ese día, en la Argentina se vivía la increíble dualidad de acciones subiendo más de 4%, con riesgo-país también subiendo unos puntos. «Algo huele mal, allí abajo», habrá pensado el prevenido que cotejaba la incoherencia de los elementos. No había correspondencia en subir las acciones, por un efecto exterior, cuando los causales internos seguían tan revueltos como siempre. Mientras Cavallo agregaba otra muesca a la culata de su revólver verbal, en Brasil dejando a todos ofuscados al titular de «payasada» el régimen de aranceles vigentes. Si este hombre hace dinero, como hace enemigos, ¡estamos salvados!

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