10 de mayo 2001 - 00:00

Cupones Bursátiles

Se sigue aguardando la excepción para las transacciones con cheques dentro del circuito bursátil (hay también desesperación en el Mercado de Cereales) y la situación es bastante peor que la del primer anuncio, porque se subió el gravamen de modo significativo en el curso de un mes. Se sabe que aunque el reclamo resulte justo, se choca contra el eterno tabú de los «privilegiados de la City», una etiqueta que viene desde el confín de la historia, pero que nada tiene que ver con mercados actuales hechos retazos, diezmados de capitales y de empresas, y pendiendo de un hilo para poder sostener que en Buenos Aires todavía existe y opera una Bolsa.

Entonces, y como es norma, los funcionarios tienden a pesar políticamente la cuestión, prefiriendo condenar a los que puedan generarle cierta polémica por aquello de la leyenda de los ricos y los pobres. En realidad, sabemos que es por la galería, porque el gobierno no le deja ganar una a la gente que dice defender, pero siempre se izan las viejas banderas que arrastra la historia nacional. El viernes se daba como un hecho la excepción, el lunes la cosa estaba como entonces, mientras apenas 12 millones de pesos aparecían en el total del día para una rueda completa. Si se vencen esos miedos al qué dirán, si se pondera que con la era de la globalización y las comunicaciones las vertientes de negocios se pueden ir fácilmente al exterior, para eludir el impuesto, acaso se compruebe que podrían estar liquidando lo que queda de Bolsa nacional. Y se obre en consecuencia. De lo contrario, es difícil proyectar qué será del porvenir de nuestra plaza, donde empezaron por desaparecer del recinto las operaciones con CEDEAR -se hacen 200.000 pesos por día-y es un vaticinio para las locales.

Con quitar el impuesto es cierto que no se soluciona nada de fondo, solamente se volvería a la situación previa, pero insistir hacia adelante apresura mucho los tiempos de una decadencia con destino terminal, a favor de todo lo que se hizo -y lo que no se hizo-en la última década para extinguir la plaza local. Es sumamente delicado el tema, porque a todas luces es harto difícil poder subsistir con volumen que se achate a esos pocos millones diarios. Tal vez la evidencia pueda más que la leyenda, es una apuesta fuerte donde va en juego el propio pellejo de la actividad, de sus operadores, y de 150 años de historia. Ante la competencia internacional, un circuito que implique 0,8 por mil, en el ida y vuelta, es veneno puro para un cuerpo anémico. Esperemos...

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