6 de septiembre 2001 - 00:00

Cupones bursátiles

Veíamos el resumen del SIB, de la rueda del lunes, y no lo podíamos creer. El SIB es el sistema de información bursátil, de la Bolsa de Comercio, allí mismo donde le envían juntos los volúmenes de acciones ordinarias argentinas, con certificados -que no son acciones- extranjeros y por ahí se dispersa la falaz información... Pero, tales artilugios -en este caso es para hacer bulto, llegar a un volumen mayor, irreal- tienen su propio castigo. ¿En qué? En la recesión. En la marginalidad local y externa, en que hemos caído los argentinos. Y es así que este lunes terrible, 3 de setiembre, donde Wall Street estaba festejando, en nuestro recinto pleno de luces y en el horario habitual... se hicieron $ 307.432 en las órdenes reunidas en el piso operativo, más el sistema electrónico. Repitamos, por si usted no lo había advertido: en la rueda del lunes, se hicieron trescientos mil pesos por todo concepto, en lo que se refiere a papeles privados. Una vuelta al «viejo recinto», decíamos en el comentario sobre ese día, pero es demasiado exagerada la referencia. Desprolija. Y se pueden ofender... los amantes del viejo recinto. Porque antes, a pura tiza, con problemas para recuentos, con órdenes que llevaban un proceso más largo para llegar a anotarse, se hacía más que esos trescientos mil del lunes pasado...

Si alguno quiere salir en defensa, diciendo que el motivo es porque era feriado en Estados Unidos, se lo desestimamos como objeción: porque en épocas de aquel «viejo recinto» no venía una sola orden de afuera: todo dependía de los esfuerzos y capitales locales. Y, de paso, le dejamos otra contra para los de antes: el poder de los Fondos Comunes era mínimo, no existían los de Pensión, ni la red financiera actual. No escarbemos porque da para que lloremos todos en el hall de 25 de Mayo...

Ese mismo día, Cavallo anunciaba la recaudación de agosto, quedando como un «logro» el haber bajado poco. Pero, esa mañana se difundía en los medios un dato que debía ser -junto con el dato de la Bolsa- la lápida del año (de paso, notable coincidencia, esa tarde se reunían en festejos con fecha de los industriales).


La dispersión sobre los números de «quiebras y concursos», daba un total de 345 casos. Se dividían en 170 como quiebras directas y 175 pedidos de concursos, que son de purgatorio previo a una quiebra, o a la salvación. No hay ninguna señal de que se dé vuelta la tendencia, todo confirma que después de treinta meses de parálisis, vamos a un estado casi vegetativo en muchos órdenes.


La verdad... ¡qué lunes de miércoles!

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