Repasar los niveles de pérdida para estos nueve meses de trabajo bursátil es como para morderse los codos y pensar en cuánto deberemos mejorar, para solamente recuperar parte de lo perdido en el campo de batalla de 2001. Porque los índices hablaban de algo así como 35% de pérdida, antes de la reanudación de las ruedas, para la cartera Merval clásica. Pero en la nómina existen muchos nombres demasiados-que se van de largo de 50 por ciento de recorte, sobre cotizaciones del año 2000. Y para acentuar el desconcierto, aparecen algunas especies que llevan un camino inverso y hasta dan ganancias: Comercial parece resultar el más espectacular, con más de 37 por ciento, TGS el más representativo en función de su peso específico. Si se agrega a Ledesma y Cresud, por ahí se tiene un grupo oponiéndose a la tendencia tan negativa, que domina a las demás.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Y, sobre caído, acostados..., porque con este enorme cráter producido por el atentado en los Estados Unidos, el tablero bursátil del año saltó por los aires. A esta altura, nos enteramos -mientras escribimos-de que Wall Street comenzará a operar nuevamente el lunes (esto estará apareciendo el martes) y es casi un favorito de la cátedra bursátil, que debe bajar por decreto: aunque aquí jugará mucho el nacionalismo norteamericano, más los esfuerzos que harán los grupos financieros que se espantan ante el temor a un derrumbe, y un «crac» declarado, después de haberlo podido evitar en estos dos últimos años. Así que si el resultado es distinto, no puede sorprender demasiado... ¿Qué habrá sucedido con el sistema de órdenes automatizadas, una verdadera bomba de tiempo que no responde a otra cosa que a la indicación cargada?... ¿Qué hará el amigo Greenspan, a quien le vienen a dar este tipo de regalo a su edad, totalmente salido del infierno, y donde se debe acertar sí o sí?... Leemos para el día, que el petróleo se descomprimió una primera señal positiva. Que los bancos centrales de Europa inyectaron miles de millones al sistema, para evitar cualquier derrumbe inesperado. Sería bueno saber si entre las previsiones de los «comité de crisis», como el que dirige el mismo Greenspan, estaba contemplada la posibilidad de un atentado terrorista de tal magnitud, en el corazón de Estados Unidos. Seguramente que será un nuevo párrafo, agregado a la lista de las otras posibilidades: pero siempre habrá una más, no imaginada por el defensor, e ideada por el ofensor: tal como sucede en el juego bursátil, al que todos le quieren «poner la manija» y nunca se pudo. Una dura, cruel, lección para los soberbios del mundo.
Dejá tu comentario