20 de septiembre 2001 - 00:00

Cupones Bursátiles

Estos cupones de hoy resultan una continuación del comentario de balance de la firma Side-rar y porque hay un aspecto sumamente relevante, intensamente grave, y que sirve de ejemplo para comprobar por qué está nuestra economía tan llena de orificios y tan indefensa. Entre paréntesis, ahora Cavallo devolvió los «reintegros» y en esa suerte de política de péndulo que se lleva, desde todas las conducciones económicas del país. Y los que tienen que proyectar, en base a las normas y marcos, andan más a los saltos que sandía en carro (diría el veterano que supo comer esas sandías, caladas al pie del carro... en la ciudad). Pero no solamente a ministros ciclotímicos deben sobreponerse los industriales, sino a cuestiones como las que describe Siderar en su balance. Por empezar, no traza un panorama alentador la directiva, ya que a un terreno local fuertemente recesivo se le agregan medidas restrictivas que está aplicando Estados Unidos -y que podrían ser imitadas-, como para que la empresa piense que «no podrán mantenerse los niveles de exportaciones del ejercicio cerrado al 30 de junio...»

Ahora bien, en su «memoria», Siderar describe dos escenarios que son: el del mercado local y el de la exportación. En una palabra, el juego de entradas y salidas, cómo se compite en un frente donde una sociedad juega en su sede, conociendo el campo, establecida desde hace muchos años, y que debe escribir lo siguiente a sus accionistas: «El menor volumen de despachos a mercado interno reflejó la mayor participación de importaciones, en gran medida a precios de dumping...», etc. etc. La situación de la industria del acero en el mundo, sobreofertada y con caídas de precios, agudiza la llegada del extranjero y el «revoleo» de producciones a precios que perforan a la competencia local de cada país. Esto lo están sufriendo las nuestras en carne propia; entonces se piensa en exportar; por caso, chapas laminadas en caliente, al generoso mercado del Norte...

¿Y allí qué sucede?... Pues que los productores norteamericanos concurren en queja a su gobierno. Y este implementa, con suma celeridad, un bloqueo a los productos de otros países aduciendo que «las mismas causan daño a la industria siderúrgica norteamericana y por ello se aplicarán derechos antidumping y compensatorios que, en la práctica, trabarán las exportaciones hacia los Estados Unidos...» ¿Los reyes de la libertad de mercado? ¡Ja! ¿Los caballeros de la ética y transparencia? ¡Ja, ja!. Vamos subiendo la cuesta, que arriba la calle se viste de fiesta... Por este camino, donde nos invaden y aquí nada se hace para bloquear a los de afuera -por infinito miedo al amo del Norte-y sin protestar-al bloquearnos descaradamente ellos, ¡seguro: somos boleta!

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