16 de noviembre 2001 - 00:00

Cupones Bursátiles

Los que acertaron con que a la economía del país le iba a ir cada vez peor en estos años, no fueron pesimistas: fueron ganadores. A la inversa, los que creyeron lo contrario general-mente, llamados optimistas-resultaron, simplemente, grandes perdedores. Si se lo sigue por el tema que es nuestro «leitmotiv», la Bolsa, allí está el índice Merval para cuantificar el grado de retroceso. Y, en base a ello, calcular de qué nivel estamos hablando, en lo que hace a ganadores y perdedores. Sin llegar a los extremos, por caso las «opciones», nada más que apuntando a jugar a favor o en contra del indicador global, los números euforizan o espantan. No hay términos medios, el triunfo o la derrota lineal.

Podría pensarse en un tanteador más o menos parejo, de donde las ganancias de unos hayan sido las pérdidas de los otros. Una suerte de transferencia de recursos, entre las capas sociales de lo bursátil. Pero no funciona así el mecanismo, salvo en los plazos muy cortos. En los más largos intervienen otros factores para que en una zona de bonanza todos puedan ganar, expandiendo el sistema y fortaleciendo a las empresas. También hay zonas -como las actuales-donde puede imaginarse fácilmente que son pocos los ganadores, los grandes ganadores a la baja, y muchos los perdedores que se quedaron sentados en las posiciones --esperando repuntes-o que promediaron hacia atrás, comprando más, abaratando las posiciones, pero yendo a un camino de pérdidas graves. Los que intervienen «de a ratos» resultan también personales, muy curiosos, de las razas operativas. Son aquellas personas que aparecen por el ambiente periódicamente, actúan velozmente en esos días, arman, desarman, saltan, vuelven, salen, dan unos cuantos saltos mortales, un corte, una quebrada... y hasta el otro carnaval. Les pelan los pesos arriesgados, se retiran lamiendo heridas, pero retornarán al tiempo y con el mismo entusiasmo. Es como el que dio con una «martingala» nueva, segura, para el casino y corre a estrenarla con todo el ímpetu detrás. Hasta que...

Hoy día, son muchos más los perdedores, y muchos los que han caído en el campo de batalla, de una Bolsa que castiga desde hace mucho. Pensar que trabajando a la inversa, mirando al mercado al revés, resultaría como acertar jugando a la tendencia alcista. Sin embargo, no es lo mismo. O hay algo dentro de la mayoría, que lo impide. O el no querer ser pájaro de mal agüero, de ganar sobre las pérdidas de otros, o por predisposición a tener que intentar siempre el avance. Es una de las grandes fallas de la preparación bursátil de nuestro medio (probablemente, de todos) aquella que no nos ha enseñado a pensar y actuar «a la baja», con la misma naturalidad. El problema debe de estar en el sentir...

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