29 de enero 2002 - 00:00

Cupones bursátiles

Merval en los «200» puntos de dólar, volúmenes que no trascienden los ocho o diez millones -en verdes-es nada más que el paisaje que se venía observando en nuestra plaza antes de los cacerolazos, las destituciones, los nuevos gabinetes, y todo eso...

Con los números se puede jugar como uno quiera, ellos no engañan nunca, pero sí lo hacen quienes los manipulan a gusto y placer. Los políticos, los funcionarios, hasta la misma gente común, muchas veces retuercen las cifras objetivas hasta hacerles decir lo que ellos quieren que digan. Hasta que, claro, terminan por confesar la verdad pura esos números y delatan a los que tuercen presupuestos, mienten con descaro, y quieren vender realidades que no existen.

Se produjo una singular situación, para formar ese oasis temporal de fondos en torno de lo bursátil (que oportunamente fuera mencionado por notas de nuestro diario y que mencionaban la fecha del día «25», como un punto clave dentro de la sacudida alcista). Teniendo a la vista tal rueda, se percibió que un par de ruedas previas ya mostraban una sucesiva caída en precios y disecarse de volúmenes. Lo que surgía como apropiado, en lo que respecta a la relación de indicadores, precios en baja y vo-lumen en igual dirección, iba forjando un embudo natural por el que debían filtrarse las fuertes alzas de todo enero. Y allí era más complicado tener que aguantar las salidas sin la debida absorción, por una demanda que ya era necesaria como poseedora de dinero liso y llano. Agotadas las instancias de disponer de fondos que después entrarían al plazo fijo reprogramado, caducando la posibilidad en ese día, cerrando un círculo virtuoso con cierto lapso. Nada más que eso.

Pretender que la Bolsa de una país en nuestra condiciones estuviera alegremente alcista -impresión que parecían dar ciertos medios-era soñar despiertos. O estar demasiado necesitados de triunfos, para querer pasar todo como una situación floreciente.


Quien leyó bien el movimiento, supo a tiempo que no era conveniente seguir el tren de las alzas indiscriminadas y que tocaban a todo papel y todo rubro. Los que no querían ver y enviaban la orden del «comprame algo...», a su agente bursátil, seguramente pagarán caro si en la cesta que quedó aparecen algunos nombres que... francamente. A todo se le estuvo tratando de encontrar la vuelta: a éste papel por el sector exportador, al otro porque se moverá el mercado interno, el de más allá porque sería beneficiado por equis motivos, y así... Una manera de tratar de descargar todo, alivianar y aclarar carte-ras, sucias y muy dudosas. No se podrá ver nada claro, hasta que se sepa quién triunfa entre «halcones» y «palomas», de los que pueden ayudar desde afuera.
Es la clave.

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