24 de septiembre 2002 - 00:00

Cupones bursátiles

Suceden hechos relevantes, dentro de lo que es el propio sistema bursátil, que ante la gravedad de aconteceres en el país global quedan como simples cuestiones «menores». Lo que vino rodeando el caso Garovaglio resulta mucho más revulsivo dentro de lo que se habla en el microclima de la Bolsa, que lo que pudo haber logrado de interés para los medios masivos. Nos ocupamos en varios capítulos, inclusive en acotaciones cada vez que debíamos dar a conocer sus balances, rematando con hacernos eco de una carta que nos enviara un accionista de la sociedad: con diversas observaciones respecto del modo en que se manejaron varios de los sucesos que llevaron a ver licuadas las ilusiones de muchos. Sabemos que se actuó sobre el tema, desde la misma entidad bursátil, aunque nos falta saber lo de «última hora» en el asunto. Sabe el lector consecuente que encontrábamos reparos serios, acaso no desde lo legal, pero sí desde lo legítimo y de lo que corresponde a lo ético y transparente que debe primar sobre cualquier norma, en diversas formas puestas a correr en nuestro sistema. Que no eran afines a nuestra cultura bursátil, que resultaban prácticas «importadas» (como el recomprarse acciones, o el pagarse directivos con derechos a una cantidad de acciones de la empresa, a modo de «bonus», etc.) Ahora, viendo en días sucesivos los balances de la trilogía compuesta por IRSA, Cresud, y Alto Palermo, hacíamos referencia a lo que se remarcaba en el comentario de la «memoria» de una de ellas, diciendo que a pesar de la situación del país lograba ubicar ON por u$s 50 millones. Todo un campanazo dado el momento el escenario que se vive. Pero, algo más se agregaba a esto. Y es que en el repaso por las profusas y muy ilustradas páginas del balance de IRSA, hace referencia a «otras políticas» y allí refiere las distintas compras de acciones propias que vino realizando desde 1999 a 2001. Fueron muchos millones de papeles en el mecanismo fatal del «promediar hacia abajo», que resulta el peor veneno en una tendencia bajista. Pero, no es el tema de ahora sino que más adelante menciona su actitud de «poder invertir en títulos de deuda, o acciones de otras entidades no involucradas en actividad inmobiliaria». Primer capítulo.

Al arribar a las páginas de «Hechos recientes», hay un punto que habla de la emisión de ON convertibles en acciones, por parte de su vinculada APSA. Y que, con fecha 20 de agosto, finalizó el período de suscripción por hasta u$s 50 millones. Y esto conforma el
«Capítulo II». El «Epílogo» llega en el párrafo final, como corresponde: «En tal sentido, IRSA ha suscripto un total de u$s 27,2 millones de ON convertibles...». Punto final. No entendemos, acaso no nos dé la capacidad pero, apelamos a que alguna de las entidades del sistema nos resuelva el asunto sobre: el rubro a qué pertenece APSA, la veda de IRSA sobre ciertos rubros, y el hecho de un pase de sumas importantes de una a otra vinculada. Y, analizar qué sucede, desde el otro aspecto: el bursátil.

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