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Y allí quedan, en simples anécdotas asuntos que deberían preocupar profundamente, porque cada vez nos alejan más de la posibilidad más valiosa que podíamos tener que como país, después de bancar el desastre: demostrar que aprendimos mucho, demostrar que juzgamos mucho, demostrar que corregimos mucho. No parece interesar demasiado tampoco a la prensa en general, reunida en soporíferas asambleas opinando sobre si el cura puesto en la picota «es, o no es». En función global, mirando el todo, en un país que es un mosaico y que debe tener nueva amalgama segura para poder unirse, resulta tema más crucial lo de tener un «quinta columna» dentro del corazón del gobierno, que la posibilidad de desvíos de un clérigo. La diferencia de tratamiento puede provenir de que este último estuvo mucho en los medios, y es una figura muy conocida por el público, con un tema fácilmente maleable para llegar al corazón sin esfuerzo. Esta respuesta sería la más benigna, para no llegar a la otra y mucho más preocupante: que seguimos con lo que está en la superficie, dejando de lado lo que ciertamente puede ir cambiando a la Nación desde las bases. Y si no se cambia desde allí, tendremos más de lo mismo: ¿qué duda cabe? Informate más
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