El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Firmado el manoseado «acuerdo», en la que denomináramos como «La Isla de la Bolsa» el recinto debió comerse un cierto chasco: porque si bien se puede hablar de los «descontados» y que cabe para el caso del acuerdo con el FMI, al que se venía voceando desde inicios de año, no era muy imaginable que cedieran blandamente los pisos accionarios y para generar el tembladeral del viernes.
Acaso, derivación de aquello que mencionamos como ese cuerpo que ganaba en altura, más no en sostenes, y que hacía peligroso el derrape si es que se juntaban algunas órdenes fuertes buscando la salida, el descremar de ganancias jugosas.
Es esto una muestra de pasajes del año que podrían devenir en sobresaltos, inclusive dentro de las zonas menos pensadas. Ultimamente, se había mejorado en cantidad de negocios, casi al doble de esos $ 18 millones de efectivo que quedaron como el promedio/rueda de todo 2002. Pero, la mesa se desequilibró con fuertes tomas de utilidades. La capacidad de absorción sirvió primero, después una correcta cerrazón en las filas vendedoras, desembocando en una fecha donde ni uno, ni otro esquema funcionaron. Y los precios pagaron lo suyo, en un viernes donde el mundo daba muestras de preocupaciones y los indicadores de la locomotora del Norte, no reportaban los estímulos que muchos esperaban.
Dejá tu comentario