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La Bolsa tan versátil que hemos tenido en estos años, ha dado un par de tropiezos sugestivos. Mucho más a tono con lo que tiene en el contexto local, que con una guerra capaz de producir reacciones bursátiles como la del miércoles, donde retorne la idea que lo de Irak será más breve que la desazón de la semana anterior. Unos 20 kilómetros ganados en el avance sobre Bagdad representan de dos a tres por ciento, en el Dow Jones. Casi se podría establecer alguna «fórmula» para aplicarles tanto a las subas, como a las bajas, de acuerdo a lo que llega desde el frente de combate. Alguna casa internacional de corretajes, acaso en este mismo momento la esté analizando y en esa necesidad de encerrar todo en una fórmula, que caracteriza a los mercados de hoy en día. Acaso sea para ahorrarse el trabajoso y antiguo mecanismo de discernir, de razonar los pasos, supliendo esto por extraer un dato de una pantalla, con la solución para cada caso presentado. Hecho a modo de ratio, de fórmula que sea automática al utilizarla. Lástima que, como bien decía uno de aquellos «antiguos» -creemos que Jesse Livermore- cuando una estrategia obra en poder de todos, la eficacia de sus resultados se desvanece casi por completo. Informate más
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