Estamos a mediados de semana y a cuatro días de la segunda vuelta electoral, con la plaza bursátil que necesariamente esta vez, tiene que haber «descontado» de quién será el poder en el próximo período. Y si en verdad se ha descontado, como suponemos, los resultados de la semana anterior resultan bastante prueba de escasa confiabilidad.
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Podríamos hablar de ésta, pero se sabe que las últimas fechas cualquier corriente interesada en generar inducciones triunfalistas, podría matizar los resultados. Resulte bueno, o malo, lo que se vea en estos días: le restamos valor de testimonio y, en especial, si se produce con poco volumen y suba de precios. Posteriormente, también preferimos esperar a que se acomode el nuevo gobierno, describa alguna de las medidas, para ir sabiendo para qué rumbo toma la plaza. Porque, también esto, hay bastante de impulso y con el chasco implícito, donde se quiera dar una tendencia por simple cambio de nombres. Volvemos a los principios de que es mejor algo más arriba, pero seguro, que sumarse a cualquier corriente que se cruce por delante.
Un Merval que se fue hacia las alturas y después planeó, estaba rondando los «635» hacia el viernes, esto habla de cerca de 20% de suba en el año, mientras el Burcap solamente señalaba 5%. Y el Índice Bolsa porfiaba en torno de 16%. En lo que fue de la primera, a la segunda vuelta, solamente se observó una depuración intensa de los momentos previos a aquella primera definición electoral. Lo que quedó, pasado por tamiz, resultó bastante menos en caudal de órdenes, yendo lentamente a promedios de zonas de simple «mantener» en el año. (Resulta un término impuesto por la moda de los «research» en el mundo, luego, vamos a brindarles un ingenioso «Diccionario de los Research»). Volviendo al tema, no es sencillo sostener una tendencia alcista cuando en los centros financieros se tiene que estar con los circuitos del crédito cortado, trabajando para el hoy, con el inmenso temor de jugarse a cierto plazo. Esto le corta el vuelo a los intentos, especialmente cuando lo que parece que viene: es una continuidad de lo conocido, inclusive con esa opinión dada por el candidato favorito. A los efectos de sacar conclusiones, el pase de un gobierno provisorio a otro representativo, no tendrá mayor incidencia que la anecdótica. A menos que existan algunas jugadas secretas -de aquellas con algo de «magia»- que sorprendan de modo favorable y fulminante, lo que se acerca no es más que lo que hay. Y si la diferencia debe buscarse, habrá que hallarla en que se desatarán varios nudos atados en la época previa y esto es más para originar cuellos de botella, que para sembrar entusiasmos. Desde el Fondo hacia atrás, una larga fila de reclamos están aguardando, al que entre a la Casa de Gobierno. Las emisiones y su crecida será el factor a vigilar de cerca, y ver si se trata de acicatear «consumo», a riesgo de inflación: o si se seguirá con alguna prudencia.
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