Pueden encontrarse argumentos puros, en tren de justificar la trepada accionaria del año, no por el nivel de las utilidades, mucho menos por el de los dividendos, sino por el costo de los paquetes empresarios. Las distorsiones creadas por el tipo de cambio y su movimiento pendular, quitando y devolviendo patrimonio, según sube o baja, han hecho un revoltijo en las cuentas y las estructuras. Un trimestre comiendo un faisán, otro comiendo las plumas. Pero hay ciertos precios que surcan otros caminos, como es el valor de una sociedad si se la pone en el mercado, en búsqueda de compradores. Cuando se multiplican capitales por cotizaciones, dando una resultante que es la «capitalización», allí, la devaluación ha actuado de lleno, y dividido casi por tres ese ratio. Así como el patrimonial, pasado a dólar. Sin embargo, las empresas se venden en dólares, siempre, existiendo cierta marca internacional para los distintos rubros y empresas parecidas. Entrando en ese plano, se puede llegar a lanzar que esos «paquetes» estén hoy en día por debajo, en la Bolsa, de su potencial nivel de realización.
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Pero el sendero se estrecha cuando se suman otros componentes y lo principal es saber en qué condiciones está esa sociedad, especialmente con cuánta deuda debe luchar y en qué términos la posee. Que una empresa bien sana tenga o no utilidad en la coyuntura, tiene un tipo de consideración. Y las que están con tremendos bultos por cargar: el precio de la necesidad. Momento donde el comprador pone las reglas y fija las condiciones. Por otra parte, si el rubro donde se ubica tiene una fuerte presencia exportadora o si está sintetizado a esperar por la reactivación interna solamente. Da para una selección, partiendo de éste ángulo, para llegar a cotejar niveles promedio que poseyera esa firma, estado actual respecto de ese promedio de ejercicios del pasado, el grado de limpieza de números que posea. No hay manera de pensar que esa infravaluación de activos, de paquetes, de capitalizaciones, corresponda a toda la plantilla cotizante. Si se tamiza fino, acaso muchas no serían adquiridas ni por el precio de Bolsa que poseen. Mejor no entrar en nombres, porque no es costumbre de esta columna y para que aquellos que puedan recibir la subjetividad en contra no se ofendan. Es tarea por cumplir por el que invierte, buscar la compra de activos en $ 0,50, que se puedan vender en $ 1, que, de última, en eso consiste el triunfo en todo esto de la compra y venta de acciones. Sabido es que nadie se siente «socio» de una compañía por poseer alguna posición accionaria temporal. La realidad es que en mercados que marchan con alguna normalidad, la inversión de renta es un argumento muy fuerte y el que atrae miles de familias que ahorran de ese modo. El nuestro está reducido a la ganancia de mercado, comprar abajo y vender arriba, pero la cobertura frente a esto y la defensa ante algún trance adverso es que se compren papeles que «valgan más de lo que cuestan».