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En la oportunidad, se puede aguardar un imbricarse de ambas alocuciones en diversos aspectos, pero también habilita a suponer que pueden surgir nuevos sermones y amonestaciones respecto de lo que allí se representa. Lo que colocaría en clima tenso a la reunión, por más que todos asumirían lo que se diga, dejando paso a los comentarios para los días siguientes. Lamentablemente, el Ejecutivo clava banderillas sobre supuestos responsables de la caótica situación, dejando expresamente fuera del arco a los verdaderos responsables: quienes dirigieron, desde el poder, desde la Legislatura, desde la Justicia y desde los organismos de contralor resortes del poder. No puede haber «pecado» en ganar mucho, o poco, y si lo hay, en haber utilizado privilegios inadmisibles fue porque se los concedieron expresamente. O porque no se controló correctamente el cumplimiento de lo convenido. Siempre, en cualquier caso, el que reparte la baraja, el que dicta las reglas del juego, es el gobierno de turno.
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