Cupones bursátiles

Economía

No es costumbre, pero hoy se agrega otra. Y de las líderes del mercado. No se trata de una nueva cotizante, que es noticia solamente del pasado, pero es importante. Por la tarde, después de la culminación de la rueda de negocios, directivos de la empresa Solvay-Indupa aguardarán a accionistas minoritarios en el ámbito de la Bolsa de Comercio y desplegar toda información acerca de la marcha de la sociedad. Justo con la llegada del trimestral a junio, cuando recién se intentan desmenuzar las cifras y notas, resultará seguramente muy bien recibido el acto de tomar contacto directo entre el grupo controlante y la minoría, facilitando la interpretación de las cifras, inclusive de las perspectivas que posee la empresa, en tiempos que no son sencillos de desentrañar. Costumbre, decíamos al inicio, que pareció cundir en tiempos de cierta bonanza que se fue apagando junto con la tendencia y donde solamente persistía la presencia consecutiva de la gente de Atanor, para esclarecer en todo lo posible al inversor. Hoy, a minutos de cerrar el mercado, los directivos de Solvay-Indupa toman el mismo camino y esto de poder entablar un diálogo posee un «valor agregado» que debe ser ponderado. Es importante que se otorgue el marco apropiado, para también incitar a que otras sociedades recuerden que el minoritario: también existe...

Y justo en medio de la lluvia de números contables, que caen sobre el intelecto de los inversores a modo de catarata de balances arrojados todos juntos en sólo dos días. La falta de tiempo para discernir sobre unos y otros y obrar para mejorar posiciones en ruedas siguientes, fabrica ese microclima desaconsejable y sobre el que las sociedades no toman debida conciencia. Algunas -es posible- acaso quieren hacer pasar más inadvertido un resultado flojo, se parecen a esos ridículos y supuestos actos «estratégicos» de muchos directores técnicos, que dilatan la entrada de un equipo hasta que no entre el otro. Pero, en otros casos, y donde no hay motivo aparente para mezclarse con la estampida, los balances se retienen de un modo insólito: aunque existen claras normas, acerca de presentarlos tras las reuniones de Directorio donde se aprueban. Si alguien se toma el trabajo de ver tales fechas, es seguro que podrá hallar algunas transgresiones: de lo contrario, hay que creer que, entre jueves y viernes pasado, la ciudad fue un récord de reuniones de directivos aprobando estados contables para entregar el lunes y martes. En esto, aflora nuevamente la importancia de la reunión a que convoca Solvay-Indupa, donde cada asistente podrá irse a su casa poseyendo una acabada visión de presente y futuro de la empresa: como si el balance «hablara» y a quien se le pudieran preguntar cuestiones, o interrogar sobre algo que no se entiende bien. Nos encargamos de darle la mayor difusión, como lo haremos con todas aquellas que se dignen poner los pies en la tierra.

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