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Esta podría resultar una etapa expectante, para ver cómo se encaminan esas cuestiones que resultan ciertamente serias, para intentar alguna proyección. Mientras, un buen rociado de «estadísticas Lavagna» -algunas, hasta parecen hechas a medida-inundaba los medios para inyectar optimismos industriales pese a lo cual, al chequearlo con directivos de sociedades, sigilosamente, uno puede comprobar que la gran incertidumbre persiste. Y que casi nadie se deja tentar por números oficiales que pretenden decirle lo fenómeno que anda su rubro, cuando los que están entre los «fierros» y la lucha diaria tienen sus perfiles bastante más cautos y siempre alerta las antenas...
La Bolsa da la sensación de creerse, por momentos, la historia oficial, aunque posteriormente también cotizan esas enormes dudas que la falta de planes homogéneos o emprendimientos hacia otros segmentos de la vida social en lo económico no alcanza a suplantarse con dialéctica.
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