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Como la plaza tuvo buen poderío en la asimilación, los incrementos de volumen pasaron casi inadvertidos, pero existe una polarización de órdenes hacia los principales que no estaría solamente asentada en que resultan las grandes y atractivas estrellas por lo que ofrecen. La condición de la «liquidez» es lo que se acentúa en estos casos, la misma condición que prevalece en la compra de carteras importantes. Todo pasa por un estrecho pasillo cuando hay que hacer posiciones en nuestra Bolsa actual, cuatro, cinco nombres, donde se pueden lograr partidas sin tener que jugar contra la propia plata. Los demás son simple acompañamiento, haciendo el coro a un reducido grupo de plazas transables en todo momento. Allí está el principal legado negativo de cuando se miraba sólo la «capitalización» del mercado, en desmedro de la diversidad de especies aptas para forjar carteras. Se pasa bajo los mismos puentes, se llega a exagerar en algunos momentos los precios y se dejan abandonadas plazas de mejores virtudes, pero donde no es posible hacer pie sin que las cotizaciones se eleven a los saltos: por la escasez de oferta.