Cupones bursátiles
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Será bueno analizar el resultado del miércoles a la luz de tales teorías. Para también tratar de indagar en qué estrategia se sitúa cada uno de los bandos.
Por otra parte, esto predispone a imaginar qué habrá de suceder cuando diarios, micrófonos, cámaras, se aglutinen para dar intenso ruido masivo a la llegada del Merval en 1.000. ¿Vieron cómo es esto? La Bolsa está, sólo falta capital y marketing. El primero no se puede instrumentar, viene o no viene. Pero, a través de lo segundo, de una difusión amplia, es capaz de conseguirse una corriente extra que no estaba dentro del caudal natural del año. Como suele suceder, siempre y en cualquier mercado que entra en euforias, muchos van a pagar de más. Después, deberán esperar el arrugue para intentar recuperar en otras instancias. Recién para después de quebrar los 1.000 puntos, cuando se hagan materia habitual, se podrá encontrar un escenario dispuesto a depurar y separar los frutos maduros de los verdes todavía. Lo que se puede desear, como adictos al sistema bursátil, es que el movimiento se canalice bien y no llegue a producir traumatismos que vuelvan a espantar «toritos» y a los que no se vuelve a ver por nunca jamás. La tarea queda en manos de los profesionales y de los veteranos, a menos que se prefiera un mercado elitista, cerrado en sí mismo y que no incorpore gente nueva. ¿Si no es en esta zona de falta de alternativas, cuándo?
Propender a tranquilizar al entusiasta desbocado, cuidar al que trae sus ilusiones. O venderles pescado...




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