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He ahí una pregunta. La pesadez nunca termina en buen puerto, porque el vendedor también comienza a pensar que no tiene por qué ser sostén de índices de precios que toman cuerpo irreal. Y le carcome la ansiedad de esperar una rueda tras otra, por la recuperación de los negocios, aguantados el vender cantidad para no deteriorar los pisos: pero, viendo que la puerta se le cierra un poco más.
Se alejó la posibilidad de hacer cima de «1.000» Merval, en el curso de noviembre, algo que parecía asunto cocinado desde el cierre de octubre. Casi, porque en Bolsa se debe pensar adelantado, era para tejerse el posible escenario para el día después de llegar a «1.000». Y resultó que ese «antes empezó a hacer agua, sin que hubiera señales cambiadas en el contexto general. No se agregaron malas noticias a las que están a la vista, únicamente la llegada de balances trimestrales a la Bolsa. Pudo haber resultado un detonante, pero no para la venta indiscriminada: sino, para detener la corriente de demanda que movía las ruedas y les daba dinamismo.